¿Cuál es el papel de las feministas en la oposición?

Por Keyla Cáceres


Muchas veces se cuestiona si las acciones de colectivas, sobre todo de mujeres jóvenes o lesbianas, son feministas o restan credibilidad a la lucha. Yo siempre hago alusión a que existe movimiento de mujeres y movimiento feminista, que no es lo mismo si no complementario al otro. Desde mi perspectiva actualmente en El Salvador estamos construyendo movimiento feminista.

Ese movimiento que cuestiona la raíz de la subordinación de lo que representa una mujer, que no tiene temor de encarar a los que dicen: “primero la lucha de clases y luego la de género”. A esos que no han leído la historia de las revoluciones donde las mujeres terminan siendo expulsadas por exigir sus derechos, sobre todo, cuando estos son los relacionados con el cuerpo.

Según Dora Barrancos, socióloga e historiadora argentina, los movimientos de mujeres no son necesariamente movimientos feministas. Sin embargo, ambos se corresponden muchas veces en cuanto a los atributos de género, es decir, en hacer visibles la voz y el lugar de las mujeres. 

El feminismo revela y critica la desigualdad entre los sexos y entre los géneros a la vez que reclama y promueve los derechos e intereses de las mujeres. El movimiento feminista surge como consecuencia de la conciencia de las mujeres respecto de su estatus subordinado en la sociedad.

Por ejemplos trillados que siguen vigentes como decir en un espacio en Twitter que por cantar consignas abortistas en la marcha del 15 de septiembre se resta convocatoria de personas a la manifestación del pasado 17 de octubre es que se hace necesario poner sobre la mesa cuál es nuestro papel en la oposición.

En esos espacios mixtos que nos llaman a la articulación nos encontramos con los “compas” sindicalistas, estudiantes, ambientalistas, defensores de los derechos humanos, pero acosadores sexuales, agresores de mujeres, padres irresponsables que no pagan la cuota de manutención alimentaria a sus hijas e hijos. ¿Para estar en esos espacios tenemos que renunciar a nuestras demandas históricas como feministas? ¿Tenemos que dejar de negociar o hacer acciones de denuncia o decir algo que vaya a “incomodar”? A incomodar a lo establecido, a ese imaginario colectivo conservador que sigue viendo a las mujeres como propiedad privada.

Un motor movilizador en el estallido social ha sido la consigna del #NoAlBitcoin, sin embargo, cuando la Colectiva Amorales elaboró una maldición para el presidente, sus cómplices y clan, muchos hombres sin haber leído el manifiesto emitieron opiniones como: “eso no abona a la lucha” “por eso no las toman en cuenta”, incluso se dijo que ellas no sabían hacer una maldición o que si esas acciones restaban al trabajo que hacen las ONG de mujeres. Ese manifiesto recoge lo que denunciamos como feministas: las desapariciones, el desplazamiento forzado, las muertes por la penalización absoluta del aborto, las víctimas de Chalchuapa, los feminicidios, la violencia sexual, la corrupción, las muertes por la negligencia ante el COVID-19, entre otras demandas, esas que se creen que solo les corresponde a las mujeres, a las personas aliadas o las organizaciones LGTBIQ.

Yo aún no tengo respuesta para esta interrogante pero me sigo cuestionando si quiero estar en una oposición que sigue negando la existencia de problemáticas que las mujeres y niñas salvadoreñas hemos denunciado por años, porque mientras muchos estaban en paz con el gobierno central nosotras estábamos exigiendo que el Ejecutivo cumpliera con sus promesas de campaña, a la Asamblea Legislativa le demandábamos legislar en favor de nuestros derechos, y a los jueces les exigíamos justicia para las mujeres que enfrentaban abortos espontáneos, cárcel para los feminicidas y para los agresores sexuales de niñas y mujeres, estábamos en protesta, demandando resoluciones a la Sala de lo Constitucional para conseguir igualdad de trato.

Para nosotras las feministas esto no es una coyuntura, la crisis que hoy se agudiza ha sido permanente en esta incipiente democracia. Nosotras no hemos dejado la calle porque el movimiento feminista siempre ha sido consistente en cuestionar al poder político, económico y social. 

Keyla Cáceres
Es egresada de la Licenciatura en Historia de la Universidad de El Salvador. Posee estudios en Derechos Humanos, prevención de la violencia contra las mujeres y comunicación política. Es una activista feminista y defensora de derechos de las niñas, mujeres y las juventudes. Se especializa en incidencia parlamentaria y organización comunitaria de mujeres, jóvenes y adolescentes. Actualmente es militante en la colectiva de mujeres jóvenes artistas y feminista Amorales.

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