Editorial: ¿Para quién gobierna, presidente Bukele?

A pesar que la mayoría de los salvadoreños rechaza el bitcóin, el presidente insiste en promover su uso y gastar en ese plan millones de dólares provenientes de recursos públicos. Es decir, dinero que usted y yo terminaremos pagando.

Solo tres de cada 10 salvadoreños conocen la propuesta de reformas a la Constitución redactadas por el gobierno que insiste en tener la última palabra para su aprobación, sin importar si la gente entiende o no sus beneficios.

El 96% de los salvadoreños considera necesario investigar a los funcionarios y exfuncionarios del gobierno Bukele señalados en la Lista Engel por corrupción pero el mandatario prefiere no hablar del tema y ocultar del escrutinio público a sus leales colaboradores.

 9 de cada 10 salvadoreños creen que la información sobre compras y gastos públicos debe ser de conocimiento de la población, pero las oficinas del gobierno se cierran, negándonos la posibilidad de saber en qué se gastaron a detalle los millones de dólares aprobados para la atención de la pandemia.

Es válido entonces preguntarle: ¿para quién gobierna, presidente Bukele?

Porque es sobre los asuntos de la economía nacional, de la lucha contra la corrupción, del funcionamiento del Estado y el acceso a la información pública sobre los que usted debería estar gobernando con el oído en el sentir de la población.

Y si ese pueblo le ha dejado clara su opinión y usted insiste en taparse los oídos y hacer lo que usted quiere. ¿Es acaso que usted gobierna de espaldas a ese pueblo? Si es así, usted, presidente, está faltando a su promesa y se está convirtiendo en lo que tanto criticó de los mismos de siempre. 

Hasta ahora, usted y sus aplaudidores no han hecho más que burlarse del rechazo a sus decisiones inconsultas. Reflexione a tiempo, porque según lo reflejan las más recientes encuestas su popularidad se deteriora mientras usted toma decisiones ignorando toda crítica.

Suponemos, presidente, que usted evitará a toda costa perder su envidiable popularidad, esa que le coronó como el vengador histórico del binomio Arena – Frente. 

Nosotros, presidente, no somos los asesores publicitarios a los que suele consultar para gobernar, pero tome nota antes de ver su imagen deteriorada ante sus gobernados y ver en las calles a miles de salvadoreños exigiendo revertir medidas impopulares que afectan a su economía. Entenderá usted el concepto de humildad y retrocederá en sus pretensiones por darle a su pueblo lo que le pide. 

Suponemos, presidente que no va a perder la oportunidad de hacer historia y corregir el devenir autoritario al que ha sumergido a esta frágil democracia desde el día en que asumió el poder.

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