El interés de Estados Unidos con Centroamérica es comparable a la situación de los años 80

La Cicíes fue la gran beneficiada de la visita de Ricardo Zúñiga al país. En la fotografía, Zúñiga saluda a Ronalth Ochaeta antes de su reunión privada sobre el trabajo de la Cicíes. Fotografía: Flickr US Embassy San Salvador.

Ricardo Zúñiga, enviado especial para el Triángulo Norte de Centroamérica de la administración Joe Biden, finalizó su gira de cuatro días por Guatemala y El Salvador y en su paso dejó claro el interés de los Estados Unidos por atender la independencia de poderes, el combate a la corrupción y la reactivación económica en estos países. Todo ello, como mecanismos para contener la migración irregular.

Su visita en la región se da en momentos en que Estados Unidos atiende una nueva crisis humanitaria por migración irregular de mujeres, hombres y menores no acompañados en su frontera sur. Según la agencia de noticias La Voz de América, 18,890 menores no acompañados fueron interceptados en la frontera con México el mes pasado, duplicando los casos de febrero de 2021.

En una conversación con diversos medios salvadoreños, Zúñiga destacó como un “desafío enorme” la emergencia migratoria en la frontera sur. “Lo que pasa no es un episodio, sino una dinámica establecida que ha empeorado a lo largo de los años», dijo.

“Estamos viendo qué hacer para mejorar las condiciones en Centroamérica. No solo se trata de cerrar una frontera y pensar que eso solucionará el problema”,
Ricardo Zúñiga, enviado especial para el Triángulo Norte de Centroamérica de la administración Joe Biden

Este año se cumplen 35 años desde la sanción de la Ley de Reforma y Control de Inmigración (IRCA, por sus siglas en inglés) sancionada en 1986 por el entonces presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan, que abrió las puertas a la legalización de millones de personas con estatus migratorio irregular en ese país. Una fecha emblemática ahora que la migración es nuevamente el principal desafío de la política estadounidense, con la designación de la vicepresidenta Kamala Harris como principal responsable de atender la migración irregular.

No es casual que Zúñiga identifique un particular interés de la administración Biden en la región ante este desafío. “La comparación de los 80 es la situación adecuada con la situación (actual). No hemos visto el interés de los Estados Unidos con Centroamérica como lo fue a finales de los 80, estamos en ese mismo tipo de período ahora”.

Zúñiga, de origen hondureño y asesor de la administración Obama en la estrategia de acercamiento con Cuba, se mostró satisfecho con los resultados de su visita en El Salvador, particularmente de su encuentro con la canciller Alexandra Hill, el miércoles pasado, y el acuerdo de soluciones para reducir los flujos de migrantes salvadoreños. En este sentido, el diplomático anunció la creación de grupos de trabajo bilaterales con El Salvador, que abordarán temas como la migración, la reactivación económica y oportunidades, así como las medidas contra la violencia de género. “En cada país nos hemos enfocado en la gobernanza como elemento crucial y fundamento de todo lo demás”, señaló.

El combate a la corrupción también es clave en la estrategia de Biden hacia la región, particularmente en El Salvador, en donde la visita de Zúñiga dejó una contribución de 2 millones de dólares para el funcionamiento de la Comisión Internacional contra la Impunidad en El Salvador (Cicíes), un fuerte espaldarazo justo en el momento que la Comisión busca reformas legales que le den mayor capacidad de acción en el combate a la corrupción y la impunidad.

“Nuestra apuesta es por una Comisión independiente, están haciendo una labor complicada y buscan garantizar su trabajo con independencia. El apoyo que estamos dando es una señal que están en el rumbo correcto.”
Ricardo Zúñiga, enviado especial para el Triángulo Norte de Centroamérica de la administración Joe Biden

Zúñiga visitó Guatemala y El Salvador entre el 5 y 8 de abril, en una gira que le permitió encontrarse con el presidente Alejandro Giammattei y su gabinete. En El Salvador, el presidente Nayib Bukele evitó recibirlo, y en su lugar fue atendido por la canciller Alexandra Hill, en momentos en los que analistas coinciden en el deterioro de las relaciones entre Washington y San Salvador.

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