Expectativas y dudas en la reinstalación del Consejo de Trabajo

Después de seis años de fractura en el diálogo entre empleadores, trabajadores y Gobierno, El Salvador finalmente instaló el Consejo Superior del Trabajo – el CST -, el ente más importante para dirimir asuntos laborales en el país.

El Consejo Superior del Trabajo, el CST, es uno de los tres organismos consultivos del Ministerio de Trabajo.

Con su funcionamiento se cumple uno de los convenios de la Organización Internacional del Trabajo – la OIT – ratificados por El Salvador: el que manda a sostener un diálogo tripartito sobre asuntos laborales.

El diálogo tripartito se refiere al que tiene participación de empleadores, trabajadores y el Gobierno. Estos tres sectores conviven en el CST.

En julio pasado, el Consejo cumplió 6 años de acefalía. En 2013, el Ministerio de Trabajo dejó de convocarlo porque no reconoció a los representantes elegidos por el sector trabajador.

A lo largo de esos 6 años se intentó reinstalar el CST, pero el sector empleador y algunas voces de los trabajadores continuaron acusando al Gobierno de injerencia en la elección de sus representantes, lo que impidió avanzar.

Este hecho le costó a El Salvador el ingreso a la lista de la OIT de países que cometen graves violaciones a los derechos laborales.

Con la reinstalación de este organismo, los tres sectores han comenzado a definir los temas que propondrán como agenda prioritaria para el Consejo.

Rolando Castro, ministro de Trabajo, explicó a FOCOS que el Gobierno desea abordar de inmediato la creación de una política nacional de empleo, la actualización de leyes laborales y la instalación de una mesa para evaluar una nueva reforma de pensiones.

La política de empleo también es una prioridad para el sector privado, confirmó Waldo Jiménez, de la ANEP. 

Estimaciones de la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades) indican que en el último quinquenio ingresaron unos 250 mil salvadoreños a la fuerza laboral.

No obstante, la economía solo creó 49 mil empleos formales. Es decir, solo se alcanzó a cubrir el 20 por ciento de la demanda de empleo, dejando al resto en la informalidad o sin trabajo.

La ANEP además considera urgente que el Consejo ejerza su facultad legal de conocer todas las iniciativas de leyes laborales que se discuten en la Asamblea Legislativa.

Pero la gremial también señaló que cada sector representado en el CST necesita definir un mecanismo claro para elegir a sus representantes, que también es una de las recomendaciones de la OIT.

Precisamente este vacío originó la fractura en el diálogo laboral y aún hoy propicia acusaciones de injerencia en la selección de representantes.

La Fundación para la Aplicación del Derecho, Fespad, denunció esta semana que el Ministerio de Trabajo excluyó la propuesta de varias organizaciones de trabajadores, para favorecer a quienes se identifican más con los intereses de la empresa privada.

El ministro Castro aseguró a FOCOS que el ministerio cumplió la ley y reconoció la planilla que tenía el respaldo del mayor número de organizaciones. El funcionario se comprometió a crear un diálogo bilateral con aquellas que no lograron ingresar al CST.

Con la reinstalación del Consejo Superior del Trabajo, el país aspira a abandonar la llamada lista negra de la OIT, pero también debe superar el reto de garantizar la legitimidad de este organismo y sus decisiones.


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