¿Hacia dónde va la política exterior del presidente Bukele?

Por Andrés Dimas

Veinte días después de haber asumido el Gobierno salvadoreño, el presidente Nayib Bukele ya despierta dudas sobre su política internacional

Tres días después de haber tomado posesión, Bukele visitó Guatemala para recibir por seis meses la presidencia pro-témpore de la Secretaría de Integración Centroamericana (SICA); pero el mandatario no compareció en la ceremonia “por motivos personales” aún desconocidos. La canciller Alexandra Hill lo sustituyó.

Pero Bukele sí estaba en Guatemala e incluso participó en la cena de gala de la cumbre regional. Para el exministro y excanciller, Héctor Dada Hirezi, la ausencia del acto oficial es inexplicable y no lo considera un buen gesto para la integración con los países vecinos. 

A este hecho se suma la férrea crítica a los presidentes de Honduras y Nicaragua. Si bien su legitimidad ha sido cuestionada, siguen ejerciendo la representación de sus países en los organismos internacionales y por eso habrá que establecer entendimientos con ellos.

Días después de lo ocurrido en Guatemala, la Misión Permanente de El Salvador ante las Naciones Unidas presentó sorpresivamente su candidatura para un escaño no permanente en el Consejo de Seguridad del organismo. Con esta postulación rompieron, 24 horas antes de la votación, el acuerdo previo de América Latina y el Caribe para apoyar a San Vicente y las Granadinas. 

El Salvador recibió 6 votos y la isla caribeña, 185. Solo obtuvo el apoyo de Estados Unidos, Israel, Islas Marshall, Canadá y Gran Bretaña.

Dada, con información de un experto en política exterior, explicó que para Estados Unidos era incómodo que San Vicente y Granadinas fuera el candidato unánime de la región, por ser miembro del grupo Alba y afín al presidente venezolano Nicolás Maduro.

“Estado Unidos buscó apoyo en El Salvador. El país sabía que no iba a sacar los votos pero su candidatura pretendía mostrar al grupo más vociferante contra Venezuela”, apuntó Dada.

Según el excanciller, es un fracaso diplomático que ninguna nación latinoamericana haya apoyado a El Salvador, incluidas Colombia y Brasil, quienes presionan para una salida a la crisis venezolana.

“¿Cuál es el interés? ¿Mostrarse como un país que tiene una política exterior propia y digna o mostrarse más sumiso a Estados Unidos?”, planteó Dada.

Lo cierto es que Bukele se ha mostrado cercano a los estadounidenses. En marzo, ya como presidente electo, aseguró en un discurso ante la Fundación Heritage, un tanque de pensamiento ultraconservador en Washington, que El Salvador “estaba alineado con Estados Unidos”.

 

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