Insulza refuta a Bukele: «La OEA no da entrenamiento militar»

José Miguel Insulza, ex secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA) negó que durante su participación en el proceso denominado como “pacificación entre pandillas” que tuvo lugar en 2012, en el Gobierno de Mauricio Funes, se haya buscado hacer de las maras un tercer partido político y mucho menos, que la OEA los entrenara militarmente.

El actual senador chileno conversó con Focos y cuestionó las medidas absolutamente represivas para enfrentar el fenómeno de las maras, advirtió que sin empleo ni vías reeducadoras, la violencia volverá a surgir.


(Transcripción editada de la entrevista realizada por Saúl Hernández)

A finales del pasado mes de marzo, estalló la burbuja propagandística más importante del gobierno de Bukele: la reducción histórica de asesinatos en El Salvador se enfrentaba a la escalada criminal más alta de las últimas décadas, más de 80 asesinatos en menos de tres días. ¿Qué ocurrió? El Gobierno no ha sabido explicarlo. El periodismo nos arroja algunas evidencias audios y documentos que respaldan un diálogo entre personeros del Ejecutivo y miembros de las pandillas. En un acto de respuesta inmediata, la administración Bukele decidió implementar desde el pasado 27 de marzo, un régimen de excepción que se ha extendido por más de tres meses y que ha tenido un saldo, según organismos en derechos humanos, de cientos de detenciones arbitrarias y decenas de muertos en las cárceles de este país. Ante los cuestionamientos a su gestión en seguridad, Bukele opta por señalar a la Organización de Estados Americanos (OEA) como la responsable de haber fortalecido las capacidades de incidencia de las pandillas. Hoy, queremos discutir sobre estos temas con José Miguel Insulza, ex secretario general de la OEA y actual senador en el Congreso en Chile.

Bienvenido, senador Insulza. Quiero iniciar esta entrevista con lo siguiente: Recientemente, el presidente Nayib Bukele, desde su cuenta de Twitter, el pasado 12 de junio, escribió lo siguiente: “las pandillas no se imaginaron que ya sabíamos que intentarían evolucionar en una guerrilla”, dijo. “Eso fue propuesto por Raúl Mijango al gobierno de Mauricio Funes y el FMLN y aceptado, por eso recibieron entrenamiento militar en los polígonos de tiro, por eso les entregaron armas. Y agregó en este tweet, “documentos de inteligencia muestran todo el plan con el fin de llevar a una segunda falsa negociación de paz y convertir a las pandillas en partido político, repartiendo el poder en tres. Paolo Luers fue el encargado de convencer a ARENA y la OEA estuvo de acuerdo”. La OEA a la que hace referencia Bukele en este tuit es la que usted dirigía en el año 2012, senador. Durante su gestión, ¿usted tuvo conocimiento de que este proceso en el que participó la OEA tenía como fin llevar a las pandillas como partido político?

Bueno, yo tuve conocimiento del proceso que llevaba gente de mi organización, de la OEA. Naturalmente soy responsable de lo que ahí pasaba, pero yo le prometo que, cuando me hablaron para dar esta entrevista, nunca antes había escuchado hablar de la posibilidad de que las pandillas se transformaran en el partido político y nunca había imaginado tampoco siquiera que alguien le haya dado entrenamiento militar, por Dios. Si ellos tenían ya bastante capacidad militar, estaban matando mucha gente entonces. Nadie pretendió jamás darle a nadie entrenamiento militar, la OEA no da entrenamiento militar, a lo mejor lo están confundiendo con los antiguos centros de entrenamiento que existen en Estados Unidos o en otros países. Pero, la verdad es que la OEA no tiene nada que ver con ningún entrenamiento militar.

Senador, queremos entender también el involucramiento de la OEA en este proceso de pacificación. 

El Salvador había pasado ya al lugar del primer país del mundo en términos de homicidios por habitantes, ¿no? Y había días en los cuales realmente moría mucha gente, nunca existió un fin de semana en que no muriera gente. Pero, la verdad es que entonces se trataba de eso, se trataba de impedir esto y lo que lo que se planteó fue no poner en libertad a ninguna de la gente que ya estaba condenada por crímenes, también en absoluto ninguna amnistía, ni ninguna cosa por el estilo. Lo que se planteó más bien fue que la gente que estaba fuera, que era parte de las maras, pero estaban fuera de la cárcel, hubieran encontrado formas de reincorporarse a la sociedad o trabajo ¿no? Ese proyecto nunca funcionó, nunca tuvo los recursos necesarios para ello, pero nunca tuvo nada que ver ni con con entrenamiento político, ni con la creación de partidos, ni ninguna cosa y hay funcionarios de la OEA todavía, funcionarios incluso salvadoreños que trabajaron en eso, y se le podría preguntar.

¿A quién se refiere, senador?

Pues, yo recuerdo que en la división de Seguridad Multidimensional de la OEA trabajaba la señora Alexandra Hill, trabajaba directamente con Adam Blackwell y tal vez ella tiene más antecedentes sobre esto.

¿Qué función cumplía Alexandra Hill en esa oficina? 

No, no lo podría recordar, porque no estaba yo al detalle en qué es lo que hacía cada funcionario.

¿Pero sí que ella participaba?

Cuando la nombraron canciller hace pocos años me llamó la atención y me saltó el nombre, y me recordaron que ella había estado trabajando en esa oficina.

Usted mencionaba que bajo ningún punto de vista este proceso en el que se vinculó a la OEA tenía como fin el entrenamiento político militar de las pandillas. Pero entonces, coméntenos ¿cuáles fueron las condiciones que a usted le llevaron a decir “la OEA tiene que participar en este proceso”? 

Lo nuestro, más que un programa era una gestión que tenía por objeto, no pacificar, yo no creo que se pueda pacificar de un día para otro un país ni que lo puedan pacificar desde afuera; pero se organizaban actividades que, de alguna manera pretendían aliviar la tendencia a la violencia que tenían las pandillas, cosas que a mí me tocó conocer y presenciar. Por ejemplo, un especialista que teníamos en la OEA, en el tema cultural, no recuerdo el nombre en este momento, él organizó una orquesta, una orquesta juvenil, con muchachos que estaban presos por haber participado en las maras y le costó mucho conseguir que se sentaran a hacer música juntos. Pero la verdad  es que, dentro del marco de las experiencias de orquesta juveniles que se dan en toda América Latina, él logró, sin embargo,  buenos resultados. Hubo también encuentros de diálogo, de conversación entre grupos que se odiaban y se querían matar unos con otros. Pero eso era parte de una idea de que ellos dejaran de seguir una vida de crimen ¿no? Fíjese usted, le quiero aclarar que,  nunca ninguno de ellos, ninguno de los dirigentes de las maras que estaban en la cárcel pidieron su amnistía o su salida a la cárcel como una condición. Ellos (dirigentes de las pandillas) veían simplemente que, con su actuaciones, de alguna manera, habían criado nuevas generaciones que iban a seguir cometiendo crímenes y también estaban disponibles para tratar de que eso no fuera así. Francamente, del sector empresarial de El Salvador no conseguimos mucha ayuda, ni siquiera para la obtención de trabajos, ¿no? Porque ellos alegaban, a lo mejor tenían razón, de que ya había bastante desempleo en El Salvador, había gente que estaba emigrando. Entonces, ¿por qué iban a abrir camino a este tipo de experiencia? que por lo demás habían existido en otros países ya ¿no?

Usted señala que no había vinculación en este proceso de dar una amnistía a las pandillas. Pero, usted tuvo conocimiento que justamente en la gestión pública del gobierno de Mauricio Funes, los cabecillas de las principales pandillas del país, durante este período, fueron trasladados de penales de máxima seguridad a penales de menor rigurosidad en El Salvador. ¿Usted tuvo conocimiento de que eso estaba ocurriendo durante el proceso de tregua?

Esto es posible, pero le quiero explicar que dentro de una semana se cumplen siete años que yo dejé la OEA, entonces no recuerdo los detalles, pero es posible que haya ocurrido dentro del marco del trabajo que se realizaba.

¿No hubo un cuestionamiento por parte de la OEA?

No, no esa parte no era parte nuestra, era parte del gobierno, pero francamente sí esa era una condición para seguir trabajando en la pacificación, yo creo que eso podría haberse hecho perfectamente.

Es decir, usted ahora en el análisis, luego de 10 años de este proceso, menciona que esta vía pudo haber sido una opción viable para poder disminuir los asesinatos en El Salvador.

Naturalmente es una condición que se pone mucho a veces en estos casos. En este tipo de negociación el buen comportamiento, de alguna manera, es compensado con el traslado a una prisión menos gravosa, eso puede ocurrir. Como le digo, yo no tengo recuerdos de que eso lo haya hecho el gobierno, pero sería una cosa perfectamente razonable.

Las tasas de asesinatos en el país luego de este proceso cayeron de una manera abrupta, veníamos arrastrando una tasa de asesinatos por cada 100 mil habitantes del 71.2 en 2009 y cayó a 39.4 en el año 2013. Hay un comunicado de la OEA del 17 de julio del 2012 que dice así: “luego de sucesivas reuniones de trabajo de Adam Blackwell — que era el secretario de Seguridad Multidimensional — y de Monseñor Colindres — que era el obispo castrense —; la OEA se involucró en los programas de acercamiento con las maras. Evidentemente aquí había una conversación de lo que estaba ocurriendo en El Salvador y nos llama poderosamente la atención, ¿qué fue lo que se conversaba con el obispo castrense para poder llegar a ese punto de sentar a los cabecillas de las pandillas y lograr una suspensión de asesinatos en el país? Usted tiene información de esto, ¿qué era lo que conversaba el señor Blackwell con el obispo castrense?

Yo diría lo siguiente: el objetivo principal fue reducir la matanza en El Salvador. Ahora, naturalmente ya las cosas que se hacían en ese caso, fueran acercar de alguna manera a estos grupos entre sí, no tener aislamiento, darle algunas facilidades; era entendido que ellos (los pandilleros) jamás iban a pedir una amnistía, ni mucho menos. Eso está claro desde el principio, no se trataba de poner a nadie en libertad. Pero, ellos (los pandilleros) entendían que, si realmente la violencia disminuía, la cantidad de gente que caía detenida o muerta todos los días iba a caer y, probablemente, la condición de ellos mismos iba a mejorar, porque ellos (los pandilleros) estaban y siguen estando en un pozo del cual no se puede salir. O sea, todavía El Salvador figura entre los cinco países del mundo con mayor violencia, lo cual demuestra que el programa, por lo menos el propósito, era válido; era válido el proponer que la criminalidad cayera. Ahora, la alternativa, era meterlos a todos a las cárceles, arrearlos a las cárceles como animales y tenerlos de por vida en cárcel, yo no creo que ese deba ser el futuro para un país.

Lo cierto es que estas medidas contribuyeron a reducir la cantidad de asesinatos, pero en 2015 pasa algo abrupto, la tasa de asesinatos escala hasta 103 por cada 100 mil habitantes. Entonces, ahí reflejamos que el proceso se suspende, que algo falló. ¿Qué falló en este proceso?, ¿por qué no pudo culminar en algo sostenible que permitiera mantener a raya los asesinatos en El Salvador? 

Mire, yo la verdad es que no recuerdo bien la fecha de eso, porque la práctica que existe en la OEA es que el día que le toca irse al secretario general se va. Yo había llegado a Estados Unidos, a Washington, un 24 de junio del año 2005 y me fui el 23 de junio del año 2015 para que mi sucesora asumiera el cargo como correspondía. Por lo tanto, si esto fue antes tendría que tratar de recordar lo que pasó. Es posible que haya habido rebrotes de acá a cierto tiempo, ajuste de cuentas y cosas así, las cosas desordenadas; pero no recuerdo que en ese momento haya habido una escalada muy permanente.

Y ahora le pregunto más bien desde fuera de la OEA: ¿Cómo evalúa que no se ha logrado mantener sostenible esta caída de asesinatos en El Salvador?

Lo que puedo decir, y lo que puedo repetir, porque esto fue algo que yo advertí cuando estaba ahí, es que, claro, la voluntad estaba, pero los recursos no estaban. Por lo tanto, la posibilidad de crear empleo, por ejemplo, en que los muchachos más jóvenes que estaban en libertad y que no habían cometido todavía delitos pudieran incorporarse normalmente a la sociedad, eso suponía recursos, suponía un plan de Gobierno y no había un plan de gobierno. El gobierno intervenía en algunas cosas, pero no tenía un programa para eso y no había tampoco en el mundo empresarial, porque ellos argumentaban que la cesantía de los pacíficos era muy alta como para estar dándoles esas actividades a los más jóvenes de las maras. 

La siguiente pregunta se la hago no como ex secretario general de la OEA, sino más bien como una persona que tiene criterio material en el aspecto de seguridad. Desde el año 2020, durante la gestión del presidente Bukele, El Salvador reporta una tasa baja de asesinatos diferente a la serie histórica que ha venido arrastrando; al punto que, en 2021, sólo se registraron 18 muertes por cada 100 mil habitantes, posterior a la pandemia por COVID-19. El gobierno del presidente niega que exista una tregua con pandillas; entonces, la pregunta es: ¿para un país de las características de El Salvador, es posible entender esta caída tan abrupta sin una negociación, sin un pacto de las características de lo que ocurrió en 2012?, ¿qué opina?

Yo leo todavía cosas sobre El Salvador y se habla mucho que ahí ha habido una especie de tregua entre las pandillas y el gobierno. O sea, ustedes (las pandillas) matan menos y nosotros (el gobierno) no los vamos a perseguir. Pero no tengo ninguna evidencia que me permita afirmar eso. Créalo muy francamente, desgraciada o afortunadamente, el  corte en la dirección en la OEA es bastante brusco, salen unos y entran otros. El nuevo secretario no tuvo interés en continuar ese programa, por lo tanto, qué es lo que pasó posteriormente para mí son solamente las cosas que leo en los diarios, no tengo información sobre el tema como para eso. Además, he permanecido siguiendo la tradición que existe en las Naciones Unidas y en la OEA: siete años sin hablar de la OEA, yo no comento nada de lo qué hace la OEA a partir del 25 de junio del 2015.

De acuerdo. Le reitero que esa pregunta es en su calidad de una persona que tiene criterio en materia de seguridad pública. Materialmente el país no ha cambiado en condiciones de mayor empleo o mayor crecimiento, es decir, las tasas en materia del desempeño económico del país no han variado mucho hasta 2021. Entonces, si no existe ese pilar que usted mencionaba de una mayor inversión para mayor empleo para esas personas y hay una caída histórica de asesinatos, ¿cómo se explica una caída de esas características?

Las maras probablemente no son un grupo subversivo, son un grupo criminal, pero tal vez se le aplique lo que es la característica de todo, y es que este tipo de fenómenos de violencia no se aplacan con la violencia, porque usted no puede eliminarlos a todos, que los mate a todos o lo encarcele a todos, lo cual es bastante difícil. Hay un momento en que estos grupos pierden toda posibilidad de ganar, de triunfar en sus acciones y en ese momento es el momento para negociar con ellos, aunque sean demasiados acosados, etcétera. A lo mejor eso es lo que ha ocurrido, pero yo no puedo decir si negociaron en primer lugar y si esa negociación se hizo antes de que empezaran a desmovilizarse o a no matarse tanto, no tengo no tengo conocimiento de eso, me gustaría tenerlo. Yo mantengo contacto con algunos amigos salvadoreños siempre, pero le confieso que el tema de la operación respecto de las pandillas, y en cuánto sube o baja la tasa, no he tenido tanta información. Mucha gente dice y me informan que hubo alguna negociación, pero nadie me ha dicho de qué manera ocurrió y quién, porque esas negociaciones son duras.

Una cosa que es importante: si en el periodo en que yo estaba en la OEA se hubiera ofrecido un cierto negocio, el negocio que había era claro, era abierto era abierto. Primero, no había ningún tipo de libertad, de liberación de ningún tipo; los que estaban presos, seguían presos hasta que cumplían su condena. Segundo, de parte de ellos iba a haber una cierta actitud hacia sus seguidores que estaban afuera, para detener de alguna manera la matanza. El Estado nunca se comprometió a nada, francamente; nunca se convirtió a nadie, porque nunca hubo los recursos para hacerlo. El gobierno del presidente Funes no tenía recursos para crear empleo, otros tenían que crear el empleo y eso no ocurría; pero de alguna manera estaba para mí claro desde el principio que, si no había alguna forma de vida, de vía reeducadora de los jóvenes que estaban fuera, se iba a volver a producir la violencia de todas maneras.

Claro, usted deja claro que, si no había recursos para poder generar condiciones económicas que dieran oportunidades laborales, obviamente ese flagelo iba a continuar; es decir, era vulnerable, si no se generaban esas condiciones ¿cierto?

Efectivamente. Y yo me atrevería a decir incluso que eso ya estaba claro hacia fines del 2013, y por lo tanto de lo que yo recuerdo no hubo tanto entusiasmo con el proyecto como que había tenido originalmente.

Comprendo, senador. ¿Qué opina usted sobre estas medidas actuales de capturas masivas, de suspensión de garantías constitucionales (Régimen de Excepción) por parte de los estados, como acciones contra este tipo de crímenes y acciones delictivas de pandillas?

La información si la tuve, eso de los 80 muertos en pocos días y una noche en que murieron cuarenta y tantas personas, eso le dio la vuelta al mundo, se leyó en todas partes. Cualquiera que lea los diarios se dio cuenta que se habían batido todos los récords en esta materia. También leí, como ya le decía, esto de que había habido eventualmente algún tipo de negociación , y que el fracaso de esa negociación es lo que había producido el alza abrupta de la muertes. Entonces, no tengo más información, pero lo que sí es lo siguiente, o sea, este tipo de grupos, y esto vale tanto para grupos delictivos, como para grupos criminales, tienen su terreno, están implantados en un determinado lugar; por lo tanto, si uno cree que por la vía de negociaciones va a conseguir que eso disminuya, eso no va a ocurrir. Tampoco con represión, o sea, metiendo a todos los que se pueda presos. Bueno, ese es su terreno, se sumergen por un tiempo, y después vuelven; cuando la represión se aplaca un poco, vuelven a actuar. Por lo tanto, a mi juicio los planes basados en la pura represión no tienen efectos, a menos que usted mantenga una acción represiva permanente. Esto lo he dicho muchas veces aquí en mi país, respecto de la situación que es completamente distinta respecto a la zona de La Araucanía en Chile. Yo he dicho que el problema es que ellos son de ahí. Entonces, si ustedes ponen al ejército por todos lados, ellos se van a quedar ahí y tarde o temprano el ejército habrá que retirarlo, y en ese momento la situación se va a ser igual, entonces yo creo que esos son los límites de este tipo de acción, que en mi país también existe para los fenómenos de subversión y cosas por el estilo. No estoy cuestionando el hecho de que existan, estoy cuestionando su utilidad. No sé cuan útil puede ser una negociación que no tenga criterios bastante claros y que no apunte a cosas de carácter permanente. 

Queda clara su respuesta, senador. Voy a salir de la esfera de la seguridad para hablar sobre la OEA en general. Usted cumplió el máximo cargo como titular de esa institución y es interesante porque en la discusión política actual,  justamente en el marco de la Cumbre de las Américas algunos líderes de América Latina, dentro de estos Bukele Alberto Fernández de Argentin, el mismo Andrés Manuel López Obrador han hecho un llamado por hacer una reforma a la OEA, piden una reestructuración de la institución. AMLO mismo ha señalado que hay que sustituirlo, que debe ser un organismo más autónomo y no lacayo, mencionó el presidente mexicano. ¿Qué opina usted de estas declaraciones?, ¿cree que el rol de la OEA debe revisarse en esos tiempos donde hay también un surgimiento de mayor autocracia en la región?

Déjeme decir lo siguiente, yo voy a comparar cuando fue la primera Cumbre de las Américas yo era canciller de Chile en ese momento y esta  es la novena cumbre. En el primero, Estados Unidos era la la superpotencia mundial, había llegado realmente todo el mundo, usted recordará en esos años se hablaba del mundo unipolar, porque realmente Estados Unidos no solamente había ganado la Guerra Fría, no cabe ninguna duda que ganó la Guerra Fría, porque el gran derrotado ahí fue la Unión Soviética que pagó primero con el campo socialista y después con su división interna y Estados Unidos había ganado eso  y había ganado la Guerra del Golfo, y además de alguna manera tenía también el predominio tecnológico completo, o sea, yo sostengo que eso no fue solamente la Guerra del Gofol y el fin de la Guerra Fría, fue el internet también lo que hizo que Estados Unidos dominará en el mundo. Entonces, cuando el presidente Clinton llamó una reunión como esta todos corrimos allá, incluso hubo algunos cuestionando, pero “decían bueno, pero no importa, vamos, tenemos que ir a esto” Libre comercio, democracia, todo eso se proponía y usted compara todo eso con lo que hay ahora, la verdad es que a mi juicio el gran pecado del gobierno del presidente Biden en esta cumbre fue pretender hacer lo mismo del año 94, sin entender que sus recursos eran limitados. Pero, hubo un periodo intermedio, después de las tres primeras Cumbres de las Américas, en la cuarta quedó muy claro que no iba a haber Acuerdo de Libre Comercio de las Américas ya que algunos países del Sur no lo querían. Estados Unidos tenía cantidad de problemas en otras partes del mundo, muchísimos, y yo le diría francamente, le confieso que cuando yo llegué a la OEA Lo que más me pidió el gobierno el presidente Bush, era que no quería problemas en América Latina, porque ya tenía mucho problemas en otras partes del mundo. Yyo diría que, en ese momento, los organismos multilaterales, la OEA concretamente, pero también un triángulo que formamos con la CEPAL, la Comisión Económica para América Latina tomó las Cumbres de sus manos y empezó a trabajar fundamentalmente en programas, proyectos de desarrollo, iniciativas distintas. Hemos conversado hoy día de una, fundamentalmente el conjunto latinoamericano se hizo cargo, yo me atrevo a decir que el interés de Estados Unidos por la OEA o el sistema interamericano disminuyó, pero que hicimos muy buenas Cumbres en Trinidad y Tobago y después en en Colombia y después en Panamá y después perdón en Colombia y después en Panamá, donde incluso volvió la parte de Cuba a sentarse en el seno de la Cumbre, o sea, la Cumbre se hizo más americana, más parte del sistema americano. Bueno, hoy día se trató de cambiar las cosas y ahí está el resultado, porque, yo siempre he creído y a lo mejor no estoy hablando, no voy a decir absolutamente nada crítico sobre la gestión de Luis Almagro; pero la verdad es que yo siempre he pensado que los organismos, como la OEA y otros son organismos multilaterales, no son organismos supranacionales. Y en el sistema actual, en un mundo de Estados soberanos tienen que actuar como articuladores, no pueden tomar mucho partido, a lo mejor tomar algún partido en cosas muy críticas ¿no? Pero, no pueden pertenecer a un solo lado, cuando los bandos están peleados entre sí, eso limita su acción. Nosotros hicimos eso, cuando yo me fui a la OEA, estaban todos dentro y a Cuba se le habían levantado las sanciones y teníamos la expectativa que tarde o temprano volviera a la institución, a pesar de que decían que no querían hacerlo. Dos años después, ya eso fue en Panamá. Vino Perú y no solamente no se invitó a Cuba, sino que se le retiró la invitación al presidente de Venezuela. Yo creo que el Sistema Interamericano es una institución, la CELAC desgraciadamente no es una institución, es una reunión de países, no tiene sede, no tiene recursos, no tiene estatutos. La OEA es dueña del derecho de las Américas, está todo depositado ahí. En algunos temas como derechos humanos, observación electoral, etcétera, no compite con nadie. Hay recursos con los cuales levantar el Sistema Interamericano, claro que los hay, pero para eso hay que partir de la base que el mundo es distinto. 

Creo que nos ha logrado explicar de una manera muy magistral con el conocimiento que usted tiene de la institución estos cambios que deben verse reflejados en este Sistema Interamericano. Quiero cerrar con esto, senador y una respuesta breve al respecto, le preguntaba sobre ese replanteamiento de la OEA y particularmente por la situación que vivimos en los países de Centroamérica, Nicaragua El Salvador reflejan junto con Guatemala también prácticas antidemocráticas, destitución de jueces de manera arbitraria persecución de la prensa y de espacio cívico y pareciera que la OEA no ha logrado atender y reaccionar de una manera más severa respecto a estas acciones de los gobiernos.¿Cómo evalúa usted ese rol de la OEA ante esta deriva autoritaria?

Mire, yo creo que lo más lamentable de todo lo que ocurrió recién en la Cumbre es que creo que el único centroamericano, además de Panamá fue Costa Rica. Por distintas razones, los jefes de Estado, el de Nicaragua no fue invitado, yo tengo la peor opinión del gobierno de Daniel Ortega pero me hubiera gustado que mi presidente y otro presidente se lo pudieran decir ahí en la Cumbre. Tampoco pudo ir el presidente El Salvador, ignoro porque no fue, no fue el presidente de Guatemala, también ignoro porque no fue, no estoy seguro, si Belice fue. Entonces, la verdad es que bueno, muchos fueron representados por sus cancilleres, tampoco fue la presidenta de Honduras. Entonces, es muy lamentable porque de alguna manera, el trabajo en Centroamérica es una parte muy fundamental de la acción del sistema penal. Centroamérica es de alguna manera lo que une físicamente al norte y al sur y habría sido fundamental tratar con todos los problemas que hoy día tiene Centroamérica, tratar sus temas en una Cumbre en la cual no pudieron estar. Lo importante es que todos estén cómodamente sentados ahí y se diga lo que se quiera, pero de lo contrario no vamos a hacer lo que queremos hacer en el mundo, en el en el difícil mundo de hoy que es un mundo de conglomerados grandes. América en su conjunto tiene mil millones de habitantes, todavía menos que lo que tiene en China y la India, menos de lo que tiene Europa, pero nosotros quisiéramos verla representada en el mundo de manera un poco más unida.

Muy bien, José Miguel Insulza, ex secretario general de la Organización de Estados Americanos y actual senador en el Congreso en Chile. Gracias por su tiempo con Focos, esperamos volver a conversar con usted más adelante sobre otros temas.

Muchas gracias, que estén muy bien, muchas gracias, hasta luego.

Hasta luego, gracias por ver esta entrevista.

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