Los retos fiscales del gobierno de Bukele: alto déficit fiscal y deuda pública

El Salvador es uno de los países de menor crecimiento económico en Latinoamérica con un 2% de promedio anual, acompañado de un elevado déficit fiscal y una alta deuda pública

 

De acuerdo con el informe “Perfiles Macrofiscales de Centroamérica número 11” del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi), al cierre del 2018, los ingresos totales de la administración central alcanzaron los $5,055 millones en 2018, registrando un incremento del 4.6% con respecto a 2017. De estos, cerca del 95% son ingresos por impuestos recaudados.

Sin embargo, al expresar estos números como porcentaje del Producto Interno Bruto (el PIB), es decir, el monto de la producción nacional del país, sólo representa un 17.8%. Esta carga tributaria neta aún está lejos de cumplir con lo establecido en Ley de Responsabilidad que situó en 18.5% del PIB el porcentaje que debe alcanzarse para 2021.

Según el Icefi, el nuevo gobierno deberá emprender mecanismos para elevar la carga tributaria y mejorar la recaudación de impuestos como combatir la evasión fiscal. Datos del Ministerio de Hacienda reflejan que se pierden por evasión del IVA cerca del 17.5% de la recaudación potencial y que implicaría una fuente adicional de recursos cercana al 1.7% del PIB.

Por otro parte, el gasto público alcanzó $5,667 millones, es decir 22.2% del PIB nacional, 0.7% más que el mostrado en 2017.

Si bien es cierto este se elevó mínimamente en 2018 producto del proceso electoral, el Icefi sostiene que el Presupuesto 2019 proyecta una mayor disminución del gasto público hasta llegar al 19.6% del PIB, esto en consecuencia los compromisos de deuda que deberán atenderse a final del año.

De acuerdo con el estudio, esto es un llamado de atención al nuevo gobierno porque la principal reducción afectará los gastos de funcionamiento que implicará recortes en servicios de interés social.

Por su parte, de acuerdo a cifras de Hacienda, la diferencia entre los ingresos y los gastos es de menos $612.1 millones de dólares, es decir, un déficit fiscal del 2.4% del PIB, superior al 2.1% reportado en 2017.

El nuevo gobierno cerrará el 2019 con un fuerte incremento en el déficit, que alcanzará los $1,000 millones, un 3.7% del PIB, el más alto de la década.

Por su parte, el alto endeudamiento será una de las principales retos enfrentar para el Ejecutivo de Bukele. Los datos del Ministerio de Hacienda muestran que la deuda del gobierno central al 31 de diciembre de 2018 había ascendido a $11,470.7 millones (44.8% del PIB), lo que significó un incremento de $369.3 millones con respecto al valor de 2017.

No obstante, al sumar la deuda de pensiones y los montos de las Letras del Tesoro (Letes), utilizadas frecuentemente como una carga adicional de deuda, el endeudamiento del gobierno central tendrá comprometido el 67% de su producción nacional. Porcentaje por encima del establecido en la Ley de Responsabilidad Fiscal y que según Icefi compromete las finanzas del Estado.

Finalmente, el estudio exhorta al nuevo gobierno a emprender medidas concretas contra la corrupción para evitar la fuga de recursos en una economía limitada. Si bien el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) emitido por Transparencia Internacional muestra una ligera mejora de los datos para El Salvador, que obtuvo 35 puntos, por encima de los 33 reportados en 2017, el país aún mantiene una posición pobre, el puesto 105 de 180 naciones.

 

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