Montano sitúa a Cristiani en reunión previa a la masacre de los jesuitas

Entrevista con Almudena Bernábeu, abogada acusadora del caso Jesuitas.

Almudena Bernabéu, abogada acusadora del caso Jesuitas que se desarrolla en la Audiencia Nacional de España, en Madrid, destacó el testimonio del coronel Inocente Montano, que ubica al expresidente Alfredo Cristiani (1989-1994) en una reunión el 15 de noviembre de 1989, horas antes de la masacre en la UCA.

El 8 de julio, Montano declaró, en preguntas a su abogado,que en una reunión con el mando militar se discutieron las acciones a tomar frente la ofensiva final del FMLN y donde se descartó la opción armada en la capital porque podría llevar a un baño de sangre de civiles. El exviceministro de Seguridad insistió que él participó únicamente en una reunión el día 15 a las 11 de la noche, donde el Alto Mando militar discutió con Cristiani pero que en ningún momento se ordenó el asesinato del rector universitario Ignacio Ellacuría y sus compañeros.

No obstante para Bernabéu, la alternativa del Alto Mando al baño de sangre en San Salvador fue asesinar a los sacerdotes jesuitas por considerarlos “ideólogos de la izquierda”.

¿Por qué el juicio contra el caso Jesuitas se está realizando en España y no en El Salvador?

Siempre se intentó hacer en El Salvador. En 1991 hubo juicio inicial que lamentablemente fue controlado por los militares y en el que se exculpó a los autores materiales, se culpó a miembros de la Escuela Militar y no se sometió a juicio, de ninguna manera, al Alto Mando ni a quien tomaba las decisiones.

Desde entonces, tanto la Compañía de Jesús como los familiares tuvieron el serio propósito de buscar justicia y pedir que se abriera una investigación seria y el proceso en El Salvador. Lo que se hizo imposible a partir del 2000, cuando se intentó reabrir el caso y llegó a la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) donde se perdió alegando que había prescrito el crimen. Es decir, todos los esfuerzos que se han hecho en El Salvador, que es donde creo que se deben hacer.

Fue en ese momento cuando tomamos la decisión, con el apoyo de los familiares y teniendo en cuenta que cinco de los jesuitas eran españoles, de hacer uso de esa previsión legal que permite traer un caso a España aun cuando los hechos tuvieran lugar fuera del país y los responsables no sean españoles. Esa es la única razón, de verdad. La esperanza es que de alguna manera esto (el caso) regrese a El Salvador donde muchos de los responsables todavía viven tranquilamente.

Sí, muchos militares acusados residen en El Salvador ¿por qué solo el exviceministro Inocente Orlando Montano responde en Madrid por la masacre de la UCA en noviembre de 1989?

Si me permites la simpleza, en realidad fue porque lo pudimos arrestar. España tiene un sistema judicial en el que si no está físicamente el acusado no se puede abrir la fase de juicio. El juzgado de Instrucción, tras analizar la prueba presentada, emitió órdenes de arresto internacional con solicitudes de extradición contra el Alto Mando involucrado, contra todos los que se podía arrojar responsabilidades que son los miembros del Alto Mando. Hablamos del general Emilio Ponce, antes que falleciera, el coronel Francisco Elena Fuentes, el coronel Juan Orlando Zepeda, Rafael Humberto Larios, gente que todavía vivía en El Salvador. La única persona que se había despistado un poco, que estaba viviendo en los Estados Unidos con sus hermanas, que se convirtió en alguien más vulnerable a las autoridades fue Inocente Montano. Él fue arrestado en Estados Unidos, se descubrió que había cometido fraude migratorio por lo que fue puesto a disposición de la ley, fue arrestado,  sometido a juicio, condenado, y finalmente, sí se respondió positivamente a la solicitud de extradición que formuló el gobierno español.

Orlando Montano durante su interrogatorio en la Audiencia Nacional en Madrid, España, el 10 de junio. / Fotografía: fotograma de retransmisión de EITB.eus.

En el juicio ya declaró Montano, respondiendo preguntas de su abogado, y dijo que su labor era administrativa, desligándose de los asesinatos porque él tenía bajo su cargo policías y no soldados. ¿Qué señalamientos específico hay sobre la participación del coronel Montano en la planificación del crimen contra los jesuitas? ¿Qué evidencias y testigos lo señalan a él?

A lo largo de las sesiones de julio próximo esperemos que quede suficientemente probado la participación de Montano. Esto depende de las teorías de responsabilidad. Las teorías de responsabilidad que manejamos contra el coronel son indirectas, en el sentido que establecen que él era un “comandante”, que tenía un cargo alto en el Ejército y era miembro del Alto Mando.

Pero él también tenía una alta responsabilidad en el gobierno de la época, donde solo el presidente era civil y el resto eran militares del altísimo rango, en este caso, todos miembros de la infame Tandona. Entonces es probar, primero que nada, su posicionamiento dentro de las funciones del ministerio de Defensa y que en términos generales, a nivel formal como operacional, Montano al ser parte de ese grupo pequeño de comandantes, que son miembros del gobierno.

En segundo lugar, hay testimonios que lo comprueban y prueba documental que lo sitúan en este pequeño grupo que la tarde noche del 15 de noviembre de 1989. Se reunió, discutió, en un contexto de ofensiva del FMLN, en un contexto de amenaza para las Fuerzas Armadas, en un contexto de guerra, que es lógico reunirse, lógico discutir la gravedad de la ofensiva; es lógico también que el entonces viceministro de Seguridad esté en el lugar donde se discute qué van a hacer para contrarrestar esta ofensiva, qué decisiones militares van a tomar.

Nuestro alegato es que en esa decisión militar, en esas reuniones del Alto Mando hay una decisión que parte de una disyuntiva en la que en lugar de tomar la decisión bélica, abierta de ataque que podría llevar a la muerte de miles de civiles, deciden asesinar a los que ellos identifican como “líderes de la izquierda”, ideólogos. Buscan congelar, con la muerte de personas claves, la acción del FMLN y hay una decisión. Esto se infiere de la prueba porque no tenemos a nadie que estuviera en la reunión y nos dijera “esto así fue”, pero está el testimonio en su momento del coronel Guillermo Benavides (director de la Escuela Militar) que dijo que esa es la orden que él recibe, específicamente, de coger al Batallón Atacatl y cometer el crimen. Es decir, hay una serie de elementos que sitúan al coronel Montano en esa decisión, no que la tomó solo él, no que sea él el que la ejecute, sino la decisión del grupo pequeño de eliminar esa noche al padre Ellacuría.

Ahora bien, has hablado de los altos cargos militares, pero cuál es el rol que jugó el presidente civil Alfredo Cristiani ¿Por qué el exmandatario no fue acusado para este proceso en España?

Sí se señaló en el proceso de instrucción. Lo intentamos en varias ocasiones… Lo que pasó es que el juez instructor de la causa en España, Eloy Velasco, no encontró que la prueba de encubrimiento fuera suficiente para incluirlo en los autos como uno de los imputados… Y por supuesto que se podría hablar de un cómplice. Hay prueba que se recabó desde el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad Centroamericana (Idhuca) para el proceso de 1999-2000 donde se habla de Cristiani como encubridor. El del Idhuca fue un trabajo minucioso, recabar todo lo que hizo él como presidente, con la Comisión Investigadora de Hechos Delictivos (CIHD). Cristiani hace una serie de cosas para controlar los hechos, controlar a todo el mundo, para contar una sola verdad. Todo eso está bastante registrado y algunas de esas cosas muy importantes van a salir a lo largo de la causa en España.

Pero el juez no nos lo admitió y nunca tuvimos un testimonio… Nunca tuvimos un testimonio definitivo en el que se confirmara que el presidente Cristiani había estado en alguna reunión hasta este juicio cuando testificó el coronel Montano que habló de una sola reunión, el 15 de noviembre. Se sabe que ese día hubo varias reuniones pequeñas, eso lo sabemos porque lo reporta la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), en sus propios cables, donde habla de las diferentes reuniones que tuvo el Alto Mando, eso no me lo he inventado yo ni me lo ha contado el general Ponce, naturalmente… Pero sí hay varias reuniones de un calibre u otro pero hay una sola reunión en la que al parecer de ahí se sale a actuar, es decir, la última reunión y Montano dijo el otro día que en esa reunión estaba el presidente Cristiani al que se le informó, según él, que la decisión había sido no optar por violencia indiscriminada porque podría acarrear muchas muertes de civiles, que es muy interesante cómo piensan estos militares, con el consecuente rechazo no solo de la población naturalmente y de la impopularidad para el Ejército sino de la comunidad internacional, es decir, estaban midiendo qué hacer y qué impacto tendría y claro brutos tampoco son. Ellos saben que si se ponen a bombardear San Salvador y mueren montones de civiles, el “repudio internacional”, como dijo Montano, puede ser muy grande. Digamos que implícitamente lo que quiso decir es que si no se toma esa decisión, se toman otras, y las otras ya sabemos cuáles son.

“No se ordenó el asesinato de los jesuitas. Se le explicó al presidente (Cristiani) sobre la situación que venía sucediendo tres días atrás, o sea desde el 11 de noviembre, que las fuerzas terroristas (FMLN) comenzaron a meterse a las casas de los ciudadanos de las casas de la capital y forzaron a los ciudadanos a tomar armas en contra del Gobierno. El presidente dijo: ‘dejemos que se desarrolle un poco más la situación, porque tienen razón ustedes, no podemos usar la fuerza indiscriminadamente, eso nos va a traer repudio de la población y de la población internacional.’”
Inocente Montano, sobre la reunión del Alto Mando, a las 11:00 pm del 15 de noviembre de 1989.

¿Cuáles son los testigos y pruebas que presentarán en las próximas jornadas del juicio? ¿Cuáles la defensa?

La mayoría de los testigos, con un par de excepciones estuvieron todos en la fase de instrucción. La semana pasada ya declararon congresistas españoles que fueron parte de dos delegaciones parlamentarias como observadores internacionales tanto de lo ocurrido en 1989 y de las investigaciones que se estaban llevando adelante como posteriormente en 1991 durante el juicio que se llevó a cabo contra los miembros del Atacatl y a los dos miembros de la Escuela Militar en San Salvador.

Lo siguiente que viene es el matrimonio Lucía Cerna y Jorge Cerna, que recordaréis que fue empleada de la UCA que la noche del asesinato, por los disturbios y por el miedo, durmió en la UCA. Y son los únicos testigos oculares del hecho, de que se trataba de militares, de militares con determinadas características.

Después tenemos peritajes que tienen que ver con la colección de documentos desclasificados de las diferentes agencias norteamericanas, que es una importante colección y que hace parte de la causa. Tenemos testimonios de exmiembros de la Comisión de la Verdad, del entonces provincial de la Compañía de Jesús en Centroamérica, José María Tojeira; del exdirector del Idhuca, Benjamín Cuéllar, porque fue la persona que llevó el caso de 1999 a 2000. Y tenemos el testimonio muy importante de dos militares, el teniente Yusshy René Mendoza Vallecillos, quien fue exonerado, y de un miembro de la Dirección Nacional de Inteligencia, Luis Parada.

Y la defensa ha presentado el testimonio de un miembro del Atacatl, el teniente Ricardo Espinoza Guerra, que no sé si testificará o no testificará y también del coronel, ahora general Mauricio Vargas, quien ya había testificado como peritaje a favor de Montano en su proceso de extradición a España. Se me escapará alguno más pero es que aún no está la lista definitiva.

¿Qué efecto puede tener el juicio en España hacia un proceso de justicia y verdad en El Salvador?

Efecto directo… No hay conexión en lo que pasará en Madrid y lo que podría pasar en El Salvador, efecto directo no tiene. Pero sí que la hay y es algo que no se puede ignorar: es que tiene un impacto siempre en el país de origen.

Puedo decirte con el corazón en la mano que el proyecto, el deseo de todos los que componemos el equipo legal en España y de los propios familiares de los jesuitas a los que representamos, la familia de Ignacio Martín-Baró, tienen ese deseo de que esto realmente se resuelva, se abra en El Salvador y transforme a la sociedad salvadoreña, por mucho que la sociedad española necesite transformaciones también. Pero son hechos que le pertenecen a El Salvador y su historia.

En El Salvador hay jueces valientes y una fiscalía joven, recién formada, que está intentando avanzar estas causas nacionalmente desde la revocación de la Ley de Amnistía en 2016. Creo que este proceso es inevitable, lo ha hecho Guatemala, Argentina, Chile, Colombia, lo hará México. Es inevitable que estas causas, algunas, no todas, se investiguen, se abran y se resuelvan en casa. La masacre de El Mozote, Monseñor Romero… hay que tener una estrategia no se va a poder investigar cada muerte, cada desaparición, yo creo que tampoco es lo que quieren las víctimas ni el pueblo salvadoreño, lo que quieren es algo de justicia y algo de verdad, que quedó muy floja después del cierre de conflicto y tras el trabajo de la Comisión de la Verdad.

Mi deseo es que todo lo que pase en Madrid se convierta en una suerte de estímulo y por supuesto, estará a disposición de todos los jueces, fiscales, el trabajo que se pueda adelantar en El Salvador, que vamos a apoyar, lo hicimos en Guatemala, lo hicimos en Argentina y lo haremos en El Salvador, si hay oportunidad.

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