¿Las mujeres y niñas estamos representadas en la Asamblea Legislativa?

Por Keyla Cáceres

Desde que finalizó la guerra el movimiento feminista en El Salvador se dedicó a construir una agenda de igualdad de género en la que ha promovido una serie de legislación, políticas públicas y programas de gobierno con el único objetivo de reducir la brecha de desigualdad en la que hemos vivido las mujeres y niñas por décadas. Incluso ha promovido las llamadas cuotas de género en los partidos políticos, que al final del día,  son las que garantizan que exista un mínimo de participación política de mujeres y de jóvenes en elecciones de cargos populares.

La socióloga costarricense Montserrat Sagot, en su texto: “los retos del feminismo en la era del “Fascismo Social” y del Neo-Integrismo religioso en Centro América” expresa textualmente que:

Muchas feministas de la región centroamericana tienen sus dudas por los cambios promovidos en el terreno de la igualdad formal, argumentando entre otros que resultan en la elección de mujeres conservadoras en puestos de elección popular, promueven una visión estática de las mujeres como grupo y disminuyen su eficacia como actoras políticas.

Lamentablemente este párrafo no está alejado de la realidad en El Salvador, y peor aún es que se vuelve menos posible la oportunidad que tengamos feministas-activistas en puestos de toma de decisión y con una agenda clara de transformación social, de igualdad para todas las personas, más feministas-activistas, colocando en el centro a las mujeres, niñas y poblaciones históricamente vulnerables.

En las últimas elecciones la Asamblea Legislativa lejos de aumentar en el número de diputadas, perdió a una representante; sin embargo, tampoco es que las anteriores legisladoras fueran promotoras de una agenda feminista y de allí mi pregunta “¿Las mujeres y niñas estamos representadas en la Asamblea Legislativa?”.

Personalmente puedo decir que nunca me he sentido representada como feminista en la Asamblea Legislativa y hoy, menos. Las diputadas del oficialismo lejos de fortalecer los espacios de construcción de toma de decisión de las mujeres como el Grupo Parlamentario de Mujeres simplemente han hecho caso omiso a la activación de este espacio. La presidenta de la comisión de la Mujer y la Igualdad de Género, Alexia Rivas presentó el 16 de agosto una pieza de correspondencia para modificar la Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia para las Mujeres (LEIV) en los artículos 50 y 51, relacionados con los delitos de difusión ilegal de información y pornografía, con el objetivo de “establecer una pena”.

Si la diputada se hubiera permitido estudiar el debido proceso de construcción de legislación hubiera notado que su propuesta, al contrario de aportar al acceso de justicia para las mujeres, bajaba la pena para los agresores. Pero en el afán de presentar propuestas populistas las nuevas diputadas están dispuestas a retroceder en derechos que las feministas hemos logrado con años de lucha.

Alexia Rivas tomó como base la LEIV publicada en el 2011 y no investigó las diferentes reformas que esta ley ha tenido desde que entró en vigencia, la iniciativa expone que la pena en el Art. 51 será de 3 a 5 años de cárcel. Pero el ocho de mayo del año del 2019, se reformó el artículo 51 de la LEIV, en el sentido de incrementar la pena de cuatro a ocho años de cárcel, y esa reforma fue publicada en el Diario Oficial N°. 93, Tomo N°. 423 del 23 de mayo del mismo año. En otras palabras, la presidenta, la secretaria, relatora y una vocal integrantes de la comisión de la mujer y la igualdad de género del partido Nuevas Ideas quieren disminuir las penas para los hombres que difunden material pornográfico de las mujeres y niñas salvadoreñas.

No ha sido solamente esta propuesta lo que me lleva a pensar si es real que entre más mujeres en la política más democracia existe en nuestro país, todas las integrantes de la Bancada Cyan votaron por el fiscal de facto, señalado públicamente por medios de comunicación de tener procesos abiertos por violencia intrafamiliar, porque muchos de sus discursos van acompañados de una carga religiosa y tanto es así que todas votaron por la reforma a la Ley de Símbolos Patrios para que en todas las instalaciones de la Asamblea Legislativa rece la frase: “Puesta Nuestra Fe en Dios”, las intervenciones para la aprobación de esta reforma de ley fueron lo más cercano a un discurso dentro de una iglesia y no un razonamiento legal para la aprobación de una legislación.

Mas allá de acciones como votar por violar la separación de un pensamiento religioso del que hacer legislativo, han mostrado su incapacidad por legislar a favor de las mujeres y niñas, Suecy Callejas en su intervención en la plenaria N°17 cuando se discutía la Ley nacer con cariño expresó: “esto es por la salud y vida de las mujeres” ¿para cuáles mujeres? ¿Las 6,938 niñas y adolescentes embarazadas de 10 a 14 años de edad en el primer trimestre del año? Es tanta la falta de voluntad de estás diputadas que fueron incapaces de votar por un comunicado por las víctimas de Chalchuapa.

La primera acción de la comisión de la Mujer y la Igualdad de Género fue archivar la propuesta de Ley de Identidad de Género y otros expedientes que tenía en estudio la Comisión, por su parte la presidenta de la comisión de Legislación y Puntos Constitucionales, Marcela Pineda hizo lo mismo con los archivos de la despenalización del aborto por casuales específicas y el argumento fue que “habían perdido vigencia”.

En esa mismo discusión, la legisladora oficialista Evelyn Merlos expresó: “por qué no buscar otra forma de defender la vida como el presidente y la primera dama, antes solo se pensaba en aborto”, me pregunto si alguna vez esta diputada le dio seguimiento a la discusión por la despenalización del aborto en las legislaturas pasadas, si conoce las cifras de embarazos en niñas y adolescentes o los casos como el de Beatriz, Claudia o Manuela; si por lo menos leyó los Anteproyectos de Ley o simplemente habló desde su razonamiento conservador y opositor a los derechos de las mujeres.

No quiero dejar de mencionar la foto oficial de las legisladoras, que solo termina reforzando estereotipos de género, evidenciando una visión estética de las mujeres como grupo y disminuyendo su eficacia como actoras políticas. Por eso creo que debemos replantearnos la idea que entre más mujeres con cargos de poder popular habrá más democracia para las mujeres y niñas. Hay que preguntarnos, ¿qué mujeres? Para mí es fundamental ser feminista en el discurso y en la práctica.

Les invito a que construyamos esfuerzos que representen agendas feministas reales, no superfluas como los programas de youtube llamados “feministas” pero que no reflejan la realidad de las niñas, adolescentes y mujeres del país.


Keyla Cáceres
Es egresada de la Licenciatura en Historia de la Universidad de El Salvador. Posee estudios en Derechos Humanos, prevención de la violencia contra las mujeres y comunicación política. Es una activista feminista y defensora de derechos de las niñas, mujeres y las juventudes. Se especializa en incidencia parlamentaria y organización comunitaria de mujeres, jóvenes y adolescentes. Actualmente es militante en la colectiva de mujeres jóvenes artistas y feminista Amorales.

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