¿Se puede considerar un éxito la primera emisión de bonos del Gobierno de Bukele?

El Gobierno de Nayib Bukele debutó este 30 de julio en los mercados internacionales de deuda con la emisión de 1,097 millones de dólares en bonos, que deberán pagarse dentro de 30 años, en 2050.

El Ejecutivo anunció la operación como un éxito porque obtuvo el monto que necesitaba y porque pagará una tasa de interés menor a la esperada. Incluso, es la tasa más baja lograda hasta ahora para los bonos a 30 años. 

Los resultados obtenidos con la emisión, aseguró el Gobierno, fueron una muestra de la credibilidad que genera la administración Bukele.

¿Se puede considerar un éxito esta operación? ¿Qué nos dice sobre los desafíos fiscales que enfrenta el país?

El Ministerio de Hacienda informó el 30 de julio que la demanda de los inversionistas superó en casi cinco veces el monto que quería obtener El Salvador.

Analistas consultados por FOCOS señalan que el apetito por la deuda salvadoreña no se debe a la fortaleza de las finanzas públicas, sino principalmente a los movimientos en las tasas de interés en Estados Unidos, que influyen en los asuntos financieros en todo el mundo.

Cuando El Salvador colocó sus bonos, los mercados estaban seguros que la Reserva Federal – el banco central estadounidense – recortaría sus tasas de interés de referencia, por primera vez en 11 años, ante un menor crecimiento de la economía mundial y la guerra comercial con China. Ese recorte se concretó el 31 de julio, un día después de la emisión salvadoreña.

¿Cuál es el nexo entre las tasas en Estados Unidos y la colocación de bonos salvadoreños? Los inversionistas tienen menos ganancias cuando las tasas están bajas y algunos buscan alternativas que paguen mejor, aunque corran riesgos como la posibilidad de no recuperar su dinero.

El Salvador salió al encuentro de esos inversionistas que, a pesar del riesgo, buscan ganar más, logrando captar su atención al ofrecerles el pago de un interés del 7.1246 por ciento.

No obstante, esta tasa sigue siendo alta debido a los desafíos financieros del país, indica Ricardo Castaneda, del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi).

El récord crediticio salvadoreño ha mejorado en los últimos dos años, pero las calificadoras de riesgo advierten que persisten los retos fiscales. Por eso, el éxito de la colocación no es una prueba automática de que las finanzas salvadoreñas marchan bien.

Además, el uso que se dará a los recursos obtenidos con los bonos constituye en sí mismo una evidencia de esas dificultades. 

Con una parte se pagará una deuda que vence en diciembre próximo, porque el Estado no tenía el dinero para honrar ese compromiso, señala Rommel Rodríguez, de la Fundación Nacional para el Desarrollo (Funde).

Otra parte se utilizará para cubrir gastos del presupuesto de 2019. Esto refleja que el Estado no tiene fondos suficientes para costear su financiamiento, lo que subraya la urgencia de reducir el uso de la deuda y buscar alternativas más sostenibles para atender las necesidades de la población salvadoreña.

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