«Yo no creo que la Sala de lo Constitucional deba ser una facilitadora de la agenda del presidente»

Fabio Castillo, abogado constitucionalista

Fabio Castillo renunció el pasado 3 de mayo al Equipo Ad-Hoc que estudia una propuesta de reformas a la Constitución. En una carta dirigida a su amigo y coordinador de esa comisión, el vicepresidente Félix Ulloa, Castillo expone su crítica y condena a la destitución de magistrados de la Sala de lo Constitucional y el fiscal general de la República, una decisión que asegura, no siguió el debido proceso. 

En esta entrevista, Castillo argumenta por qué sus incertidumbres hacia una mayor concentración de poder del presidente Bukele siguen vigentes. “Yo no sé  hacia dónde quiere llevar al país ni en qué forma lo pretende llevar a esa finalidad que él tiene”, dice. Y abiertamente expone sus diferencias con el vicepresidente Ulloa, particularmente sobre la manera en la que Ulloa ha intentado relatar y justificar la toma militar de la Asamblea Legislativa en febrero de 2019 y la destitución de magistrados y fiscal el pasado 1° de mayo.

A pesar de eso, Castillo mantiene una postura ecléctica en relación al Gobierno de Bukele. Por un lado, advierte sobre los peligros en su afán de concentración de poder, pero por otro llama “revolución” al golpe al poder judicial que dio la Asamblea controlada por el oficialismo. Además, se opone a cualquier tipo de intervención extranjera que pretenda enderezar el rumbo autoritario de Bukele. “Si Nayib es un problema para nosotros, solucionemoslo…pero si no, no quiero que los Estados Unidos ni la Unión Europea, ni la OEA, ni la ONU,  ni nadie, vengan a decirnos lo que debemos de hacer”. 

El pasado 3 de mayo usted notificó al vicepresidente Ulloa su retiro de la Comisión Ad-hoc que estudia las reformas a la Constitución. Ahora, visto desde afuera, me gustaría saber hacia dónde va esa comisión y qué tipo de efectos cree que tengan los resultados que ahí se presenten al presidente.

Mientras yo estuve allí puedo decirle que el consenso unánime era proponer reformas que permitieran a la Constitución estar actualizada al momento y con una cierta proyección hacia el futuro.

Por supuesto, establecimos límites para proponer reformas. La primera es con respecto a los derechos fundamentales de los individuos; ningún retroceso, sino, por el contrario, afianzar los existentes y reconocer otros derechos fundamentales.  En segundo lugar, las cláusulas pétreas de la Constitución no se tocaban, pero fundamentalmente no (se tocaba) la reelección inmediata del presidente de la república.  

Aparte de eso empezamos a oír a muchísima gente. A mí me asombró agradablemente la cantidad de personas y de gremios que están interesados en proponer mejoras a la Constitución actual. También me escandalizó la cantidad de gente que no entiende que una constitución de 1983, con todo lo que ha pasado hasta este momento, debe ser actualizada. Pero ese es otro asunto y, yo al menos, estuve trabajando en forma, para mí, muy satisfactoria dentro del equipo. 

Me llevo muy bien con Félix (Ulloa) y allí estaban otras personas. Yo al único que conocía previamente era a Giovanni Rosales, que es un muchacho diez en su capacidad y en su honestidad; a Adolfo Muñoz y Karlita (Karla Contreras Tejada), que es un primor de mujer, además líder dentro de la mesa que ella coordina. 

Ahora, yo he salido y no le puedo decir. Me he despreocupado de lo que pasa con el equipo, porque no estoy en contacto con ellos en cuanto a eso. La amistad con Félix sigue como siempre. Hace dos sábados estuvo almorzando aquí conmigo y el domingo pasado estuvo desayunando, eso es punto y aparte.

Cuando le preguntaba cómo ve el desarrollo en adelante de esta comisión, ahora que usted está fuera, le pregunto puntualmente por cómo identifica el interés del presidente de la República en recibir estas propuestas, ¿hay un interés en Casa Presidencial por recibir el resultado de este análisis que han venido haciendo ustedes?

Mire, no le sabría decir. Yo sé que el presidente avaló la existencia del equipo y encomendó a Félix para que, con total independencia, lo pudiera organizar y dirigir, para que llamara a quien a él le pareciera conveniente y que podría aportar algo.

Pero no sé, yo al señor Presidente (Bukele) la última vez que lo vi fue de lejos, en su toma de posesión y antes de eso que me citaron a declarar en los juzgados cuando él estaba siendo inculpado de aquel episodio que yo he llamado “el manzanazo”.  Y yo fui y declaré lo que siempre he dicho, la verdad.

Teniendo en cuenta que el presidente Bukele puede actuar de una manera que no podemos prever, cuando usted se suma a formar parte del equipo ad-hoc, ¿no temía que el resultado de eso pudiera ser desechado por el presidente una vez que lo recibiera?

 Y creo que hubiera estado en su derecho el presidente en decir: “mire, no me parecen estas reformas, yo no las voy a impulsar”. Por un lado, recordemos que las reformas a la Constitución no las impulsa el presidente; formalmente, las impulsan 10 diputados. Lo que (ocurre) en esta situación particular que está viviendo el país es que sabemos que el presidente le da órdenes a más de 10 diputados. Entonces, él podría decirles “impulsen” estas reformas o “no las impulsen”, y podría ser que él no las hubiera impulsado. Él no estaba comprometido a impulsar lo que nosotros propusiéramos.

 Y en este caso no tendría sentido todo este esfuerzo de convocar a la sociedad y que ustedes discutan sobre reformas a la Constitución.

Mire, el esfuerzo siempre vale la pena porque la Constitución hay que estudiarla permanentemente. Habríamos logrado, por lo menos, que se abriera el debate constitucional y que los diferentes elementos que constituyen la sociedad salvadoreña se interesaran en lo que es nuestra Constitución.  Y ahí hubiera quedado el documento. Tal vez más adelante otros diputados lo podrían tomar para proponer.

Me gustaría escuchar su opinión sobre lo siguiente: el periódico Los Angeles Times publicó una nota en donde se retoman declaraciones del vicepresidente Ulloa. Cuando se le pregunta a él sobre los sucesos del primero de mayo reacciona señalando que la táctica utilizada por el presidente fue impactante y, a continuación, señala que esa toma el poder judicial era necesaria para evitar obstáculos de la agenda del presidente. ¿A usted le parece adecuado cómo ha reaccionado el vicepresidente de la República a los eventos del primero de mayo?

Digamos que yo no comparto la opinión de él. Yo no creo que la Sala de lo Constitucional de la Corte deba ser un facilitador de la agenda del presidente. En primer lugar, la agenda del presidente no la conoce el pueblo salvadoreño y, en segundo lugar, la Sala está precisamente para mantener al presidente dentro de los límites que le señalan las normas jurídicas, fundamentalmente las constitucionales. No está para no estorbar sino, por el contrario, para cuando el presidente se vaya de lado por las razones que sean, ponerlo en juicio.

En la carta que usted le redactó al vicepresidente, le exhorta a no renunciar al cargo como vicepresidente. ¿Cuál es el rol que usted espera del vicepresidente Ulloa en este contexto?

En este momento, el rol que espero de él es que sea vicepresidente y que esté atento. Nayib, como todos los seres humanos, es mortal, podría morirse. Como todos los seres humanos, está expuesto a alguna enfermedad que lo incapacite mental o físicamente para ejercer la presidencia y, en ese caso, Félix tendría que asumir el cargo de Jefe de Estado y de jefe de gobierno. 

En estos momentos, nos encontramos en una situación que se dio también en el gobierno de Salvador Sánchez Cerén y en el de Mauricio Funes: no tenemos designados a la Presidencia de la República. El presidente no ha cumplido con la obligación de enviar dos ternas a la Asamblea Legislativa para que escoja a los dos designados.  Mauricio Funes tardó dos años, Salvador Sánchez Cerén igualmente. Entonces, solamente tenemos al vicepresidente electo. Si él renuncia y Nayib, ojalá que no, cae en una de las situaciones que le he dicho, esta asamblea, que ya hemos visto cómo ha procedido, sería la encargada de escoger al presidente provisional o temporal, o como le quiera llamar, de la República.

Usted ha sido bien categórico en su salida del equipo ad-hoc ante los eventos del primero de mayo. Siendo coherente con la línea de independencia judicial que usted siempre ha promulgado, del vicepresidente Ulloa ¿usted esperaría que tenga una voz crítica ante algún nuevo evento que ponga en conflicto las leyes del país o que las viole?

Digamos que, voy a ponerlo así, no quiero hacer alguna declaración que entorpezca mi fluida relación con el vicepresidente Ulloa, pero digamos que no me gustó la manera en que él relató los sucesos de febrero del año pasado y tampoco me ha gustado la forma en que él, voy a decir relata, lo que ocurrió el primero de mayo.

Vamos a hablar ahora de sus declaraciones a Los Ángeles Times. En esa entrevista se consigna que usted se refiere al presidente como un enigma y dijo que usted no sabía qué tipo de país él quiere crear. Teniendo en cuenta lo que pasó el primero de mayo, ya han pasado algunos días desde eso, ¿usted sigue teniendo más incertidumbres que certezas respecto al rumbo que el presidente Bukele lleva al país? 

Sí, realmente hay cosas que yo no entiendo. El presidente, como todos los seres humanos, tiene muchas cualidades. Yo he señalado algunas, tiene otras más. Uno, sabe mandar; dos, manda; tres, trata de cumplir con sus promesas, y hay muchas cualidades más que tiene, tiene algún tipo de interés en la proyección hacia la sociedad más vulnerable. Pero yo no sé  hacia dónde quiere llevar al país ni en qué forma lo pretende llevar a esa finalidad que él tiene. 

Me preocupa porque está claro que lo que yo dije desde el principio, que Nayib (Bukele) tenía muchas cualidades, pero que se saltaba las trancas. Vaya, se saltaba las trancas pero las trancas ahí quedaban. Hoy ha hecho desaparecer las trancas, no hay nada que lo pueda detener.  Y está pasando algo que a mí me indigna, que hay muchos salvadoreños que están pidiéndole a la comunidad internacional que intervenga, eso lo rechazo yo rotunda y radicalmente. 

Mire, a mí no me gustó que Nayib se dirigiera a los estadounidenses para decirles que no votaran por Norma Torres. Creo que Nayib, usted, ni yo, no tenemos nada que hacer con respecto a los votantes estadounidenses pero que los mismos que le recriminan a Nayib de haberse dirigido hacia la congresista vengan a pedir que ellos (Estados Unidos) sí tienen derecho a opinar y a intervenir con respecto a nuestros asuntos internos, me parece deleznable en el sentido de vituperable. 

Si Nayib es un problema para nosotros, solucionemoslo. Ya vienen otras elecciones y no elijamos a nadie que vaya a seguir las directrices de Nayib. Pero si no, no quiero que los Estados Unidos ni la Unión Europea, ni la OEA, ni la ONU,  ni nadie, vengan a decirnos lo que debemos de hacer. 

Mire, incidentalmente, le comento: las declaraciones de la embajadora de China…impecable. Dijo: “nosotros no tenemos que expresar opinión con respecto a los asuntos internos de El Salvador”. Añadió algo más: “el pueblo salvadoreño tiene la suficiente sabiduría para resolver sus problemas”.

Los Estados Unidos reaccionan, y también organismos de derechos humanos, e incluso la OEA, se pronuncian respecto a la independencia judicial, porque El Salvador forma parte de una comunidad internacional que comparte determinados valores, democracia, libertad de la prensa, y por eso reaccionan ante lo sucedido el primero de mayo. Entonces, usted dice que a pesar de esos argumentos no es válida su intervención…

Pero por supuesto. Yo le voy a preguntar a usted, ¿la comunidad internacional cuándo expresó opinión cuando el presidente Trump quería hacer un “big Mozote” o “big Sumpul”  allá en frontera de los Estados Unidos, ametrallando y fusilando a los migrantes?, ¿protestó? No, no dijeron nada. Así es que, por favor, que no me vengan a decir a mí con esa doble moral que la comunidad internacional tiene derecho a intervenir en El Salvador. No solamente no tiene derecho a intervenir, sino que tiene obligación de no intervenir. Estoy claro en eso.

Algunas personas que estarán viendo esta entrevista apoyarán lo sucedido el primero de mayo y algunos dirán que fue válido que destituyeran de esa manera,  a esos magistrados y al Fiscal, y pusieran a sus sustitutos en una misma noche. ¿Podría explicarnos por qué eso no fue un debido proceso?

Sí, por supuesto. Primero, el debido proceso implica que usted oiga a la otra parte y eso no se dio. Los magistrados no tuvieron absolutamente la oportunidad de expresar, siquiera, por qué habían dictado las sentencias que dictaron. Entonces, ya ahí el procedimiento era viciado. 

Dos: no es posible que la Asamblea Legislativa asuma funciones judiciales, en el sentido de que se vuelva una instancia para discutir los fallos de la Sala de lo Constitucional. A mí me parece que fue una intromisión absurda, evidentemente sesgada y partidaria, con respecto a la situación de los magistrados de la Sala de lo Constitucional. Y, a continuación, hágame el favor, el argumento del muchachito este, Javier Argueta, es que no se eligió magistrados, se sustituyó magistrados, ¿a través de qué procedimiento? ¡De una elección!, sin seguir el debido proceso para lo que él llama sustitución de los magistrados. 

Mire, vivimos dentro del absurdo. En 1994 pasamos casi un mes, creo, no le digo sin Sala de lo Constitucional; sin corte. No había ningún magistrado de la Corte. Tuvieron que promulgar un montón de leyes para suspender los plazos, etcétera. Y ahora querían sustituirlos la misma noche, con una actitud típica de los antiguos golpes de Estado: nombraban a los militares, asumían el Poder Ejecutivo y el Legislativo y, habiendo asumido el legislativo procedían a nombrar corte para que, por la mañana, hubiera un nuevo directorio, junta o consejo lo que fuera. 

Los inventores del golpe de Estado, como todos sabemos, fueron los franceses. Yo he admirado a los pueblos de habla inglesa que en inglés no existe el término golpe de Estado, para expresarlo recurren al francés un coup d’ État. Pero, si bien ellos dentro de sus comunidades no tienen golpes de Estado, los Estados Unidos ¡hombre! han apoyado todos los golpes de Estado de América Latina. ¡Por el amor de Dios! ellos instauraron a Pinochet, ellos han apoyado todos los golpes y ahora vienen a decir que Nayib ha dado un Golpe de Estado. Entonces, me parece un absurdo.

 Mire, los franceses, que son sabios, dicen que cuando es el Ejecutivo el que actúa, eso es un golpe de Estado como el del 18 Brumario, en la Revolución francesa, pero que cuando es el órgano legislativo o el poder legislativo, eso es una revolución. 

Aquí no nos hemos dado cuenta, pero se está iniciando una revolución. Me duele ocupar el término, porque parece prostituir un concepto que, para nosotros los de izquierdas, ha sido sagrado. Pero estamos en el inicio de una revolución, y las revoluciones conllevan en sus inicios una etapa de terror, así pasó en la Revolución Francesa, así pasó en la Revolución Rusa, así pasó en la Revolución Mexicana y así para la Revolución Cubana. 

Yo le doy gracias a Dios de que en el país no existan guillotinas, porque sino podríamos estar como en la época de la Revolución Francesa., Pero tenemos una desventaja: el terror, en la Revolución Francesa, lo dirigió Maximiliano de Robespierre. que ha pasado a la historia con el mote de El incorruptible; aquí, en la Asamblea Legislativa, dentro de la fracción de Nuevas Ideas, es difícil encontrar a un incorruptible.

 ¿Qué tipo de revolución identifica usted en este proceso?

 Las revoluciones transforman las estructuras de la sociedad y me estoy refiriendo al aspecto económico. Ojo, para ANEP y para todas estas agrupaciones de la gente rica: están en peligro. No voy a decir nombres, pero usted vea a representantes del más alto capital del país que se están comportando servilmente con el Presidente de la República y que presumen de que en su casa los reciben una vez a la semana los hermanos de Nayib. Estamos en peligro de una transformación integral de la sociedad que no sabemos cuál va a ser.

 ¿Aunque esa revolución tenga como consecuencia el debilitamiento de la democracia liberal como hoy por hoy la conocemos? Es decir, al respecto de la leyes, de la independencia judicial

Democracia liberal como hoy la conocemos es algo difícil de defender y de definir, sobre todo como usted la define, con el respeto a las leyes. Yo no conozco eso ni aquí ni en Estados Unidos, se nos olvida a nosotros que lo que ahora llamamos las grandes democracias occidentales tienen un pasado siniestro, Inglaterra, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte fue el primer gobierno narcotraficante del mundo que introdujo el opio en China con el objeto de corromper a la sociedad china y de apoderarse de las riquezas de China, hoy aparecen como el ejemplo de democracia liberal no tengamos doble moral.

Hay otra declaración suya que quiero retomar. En esa misma entrevista que dio a este medio estadounidense, usted señaló que el presidente Bukele tiene un plan de continuar gobernando por 40 años. 

Eso dice La Prensa Gráfica que dice el periódico Los Ángeles Times que dije yo. Yo le voy a dar a usted lo que me dio la periodista.Yo le dije a la periodista: señorita usted puede hacer uso de esto… Porque ella me pidió la entrevista off the record, y yo, como lo que digo aquí lo puedo decir en público, le dije “no, grábela usted y ocúpela. Lo que le suplico es que me mande después la grabación”.

Yo se la voy a mandar a usted para que pueda escuchar lo que dije exactamente. 

Es decir, usted está diciendo que nunca mencionó que el presidente…

No, yo no estoy diciendo eso. Lo que estoy diciendo es que mi declaración ahorita no la recuerdo exactamente al pie de la letra, pero que fue expresando que ellos dicen tener un proyecto para 40 años. Eso fue. Es lo que yo recuerdo, pero usted verifíquelo, porque yo le voy  a mandar a usted. 

Cuando usted dice «ellos dicen», ¿a quiénes se refiere?

A la gente cercana a Bukele.

¿Dónde escuchó eso usted?

Alguno de ellos lo declaró, en este momento no le podría decir quién.

Con el dominio de la Asamblea Legislativa y también del órgano judicial, ¿cuáles son los mecanismos con los que cuenta el presidente para poder echar a andar un proceso de reelección?

Le voy a decir lo que yo temo que va a pasar. No quiero que vaya a ser esto como plantarles ideas a esta gente.  

La Asamblea Legislativa podría sacar un decreto con 64 votos, que son con los que cuenta, diciendo: señores, convocamos a una Asamblea Constituyente.  O podrían decir: convocamos a un referéndum. ¿Y qué sucedería? Ninguna de esas dos figuras está contemplada en nuestra constitución. No está contemplado que se pueda convocar a una asamblea constituyente. O sea, la Asamblea Legislativa no tiene facultades para hacerlo ni el presidente de la República, ni tampoco para un referéndum. Hay nada más una consulta popular. 

Nosotros, yo al menos, iba a proponer que se pudiera convocar a referéndum, pero que no se pudiera con respecto a la reelección del presidente. Entonces, ellos convocan a uno de estos dos procedimientos, ambos de tradición constitucional en otros países y ¿qué va a hacer usted?,¿ir a la Sala de lo Constitucional a decirle “declárenlo inconstitucional”?, ¿qué cree usted que va a responder esta sala?

Le van a decir esto: “no hay procedimiento más democrático que la expresión directa de la voluntad popular, así que un referéndum es lo más legítimo en democracia liberal que puede haber. Existe en Francia, existe en Italia. Señores, (realicen) una Asamblea Constituyente, donde ya sepa el pueblo lo que los candidatos expongan, lo que van a proponer y todo. Y que el pueblo decida, al votar por uno, que está votando por su propuesta. Así que es apegado al derecho constitucional”, ¿Qué va a hacer usted?, ¿va a recurrir al Ejército?

No puede porque está bajo el dominio del Ejecutivo.

Bueno, no siempre el Ejército ha estado bajo el dominio del Ejecutivo; a veces el Ejecutivo ha estado bajo el dominio del Ejército.

¿En este caso?

En este caso el presidente controla al Ejército. Entonces, ¿qué nos quedaría? Nada.

¿Qué preocupación le genera a usted, si es que le genera, la concentración de poder en estos términos para el presidente?

Toda concentración de poder para mí genera preocupaciones, por el uso que le dé la persona al poder. Por ejemplo, en los países europeos no hay gobierno que no goce de mayoría parlamentaria. Todos. Pero no ocupan el poder que tienen para arrasar tranquilamente con los homólogos políticos. Es decir, los partidos que no están de acuerdo con ellos. 

Aquí las declaraciones se refieren a Arena y el Frente como los partidos y tristemente tienen razón. Están moribundos. ¿Entonces? El uso que le están dando a esa concentración de poder no es un uso democrático porque no basta con recibir un apoyo mayoritario del pueblo en una elección, sino el actuar dentro del ejercicio del Gobierno, respetando los derechos de los individuos y de las minorías. 

En el contexto de concentración de poder, ¿hay algo que hacer en estos momentos en el país para poder evitar que eso suceda o estamos en un camino inevitable?

Desafortunadamente, como decíamos, los partidos políticos, los que eran principales partidos políticos, están moribundos, como dice el propio presidente de la Asamblea. Yo he insistido en que, en este momento, lo que tenemos que hacer los que tenemos pensamiento democrático es buscar instrumentos para luchar por nuestra posición. ¿Qué instrumentos? Uno, la academia, las universidades, no lo que la gente ahora llama tanques de pensamiento, que son una reunión de cuatro alterados opinando cualquier cosa, sino las universidades, los estudiantes universitarios. Y dos, los trabajadores. 

El Frente ha descuidado ambos campos. Creo que el pensamiento de izquierda debe, en este momento, orientarse hacia esas fuerzas, que son fuerzas impulsoras del progreso. Veamos, unos son de pensamiento más o menos estructurado y los otros son de trabajo digno y honrado. 

¿Esos son los espacios que podrían tener algún tipo de contrapeso a la hegemonía?

Comprenderá usted que estamos opinando en una situación nueva y no he tenido tiempo para reflexionar eso. Es lo que se me ha ocurrido hasta el momento. Puede haber otros medios, pero definitivamente los medios que yo rechazo son las intervenciones extranjeras.

Al margen de esto, ¿cómo está viendo usted a Estados Unidos?, ¿lo ve como que está tomando una postura un tanto táctica?, ¿siente que se ha demorado a como tradicionalmente actúa? 

Ellos están en el derecho de revocar las visas a quien ellos quieran. Uno no tiene derecho a entrar a Estados Unidos. La visa es una concesión graciosa que hace un gobierno para que una persona extranjera pueda entrar temporal o definitivamente a su territorio. Eso a mí no me escandaliza, están en su derecho de hacerlo. 

Dos, a mí lo que me llama la atención es el pensamiento de que esto es una democracia liberal, que respeta las libertades y que dice le van a prohibir  a los salvadoreños enviar dinero al país. Eso es considerar que el gobierno de los Estados Unidos es, primero, contrario a la democracia liberal, que no quiere que la gente haga lo que quiera con el dinero que es producto de su trabajo. Porque los salvadoreños que mandan dinero de allá son trabajadores, no son capitalistas. O sea, que es considerar que Estados Unidos es un gobierno dictatorial. ¿Cómo es posible que pensemos que Estados Unidos va a, además, mandar de regreso a tres millones de salvadoreños? Cuando de eso, por lo menos un millón son estadounidenses y, por lo menos otro millón, tienen sus papeles en regla perfectamente arreglados.

Es juzgar mal al gobierno de los Estados Unidos y es querer mantener un elemento de chantaje. Y me escandaliza que la gente aquí esté diciendo: ojalá que los gringos hagan esto y lo otro para que Bukele tenga que cambiar. 

Frente a eso lo que el presidente Bukele ha hecho es tener un acercamiento con China….

Eso es una manera que tienen estos niñitos de estar en contra de la relación con China. 

Quiero dejar claro que yo soy un enemigo de la inversión extranjera. A mí me gusta la inversión local, pero hemos pasado años pidiendo la inversión extranjera, han estado bendiciendo la inversión extranjera. Toda, menos la de China. Cuando China dice voy a invertir en El Salvador, «cuidado con China».

 Hoy sale una caricatura en la Prensa Gráfica, ese periódico tan gracioso, en la que ponen un regalo de China, como un caballo de Troya. Pero entonces los chinos no pueden ni regalarnos nada, porque “es un regalo envenenado” y “mire, lo que van a hacer es apoderarse del país”… no , hombre.

Pero no podemos negar que se está usando la carta de China de alguna manera, en reacción a lo que sucede respecto a la relación con Estados Unidos. 

No sé… pero le voy a decir una cuestión. 

En alguna entrevista que me hicieron cuando yo fui a China dije, en una entrevista con El Diario de Hoy, ¿pero y por qué no mantener las dos relaciones?. Nayib es lo suficientemente hábil como para ponerla a comparar y a competir y obtener lo mejor de cada país. Mire, yo no puedo criticar que lo esté haciendo ahora, porque yo mismo lo dije públicamente. 

Hay un punto con la relación con Estados Unidos, del cual me interesa conocer su opinión. y es el hecho de la publicación de un listado de funcionarios y exfuncionarios involucrados, desde la lectura del Departamento de Estado, en actos de corrupción y tráfico de narcóticos.  En el informe aparece José Luis Merino, Sigfrido Reyes, Carolina Recinos, Rogelio Rivas, Guillermo Gallegos. Cuando usted se enteró de esta noticia, ¿le sorprendieron estos nombres en este listado?

Mire, no me sorprendió. ¿Por qué no me sorprendió? No porque yo creyera que son corruptos los cinco. No. No me sorprendió porque es el tipo de actos que hacen los Estados Unidos para lograr sus propósitos. No sería raro que en algún momento dijeran de alguien, de alguna persona de izquierda, que es un informante de la CIA. ¿Cómo queda el pobre de izquierda si los gringos dicen: hemos desclasificado y resulta que fulano de tal, en la época de la guerra nos pasaba información? No me ha extrañado.

Reitero mi enorme cariño y mi respeto por Carolina Recinos. Yo la quiero muchísimo, respeto su decisión de estar en el gobierno y puedo decirles que admiro su capacidad ejecutiva. 

No voy a defender ni a Sigfrido ni a José Luis porque van a decir: “ah, como es del FMLN está defendiendo”. 

¿Usted no da crédito a estas acusaciones que hace Estados Unidos sobre esas cinco personas?

Con respecto a algunos sí le doy crédito, pero no me pregunte quiénes porque no me quiero ver demandado a estas alturas de la vida por difamación, por calumnia, por esto y por lo otro. 

¿Usted sabe cuál es la relación de José Luis Merino con el gobierno de Nayib Bukele? 

No. Quisiera ver a José Luis. Yo lo aprecio y lo quiero mucho y lo quisiera ver para conversar con él entre otras cosas sobre eso. Sé que alguien que era su mano derecha, prácticamente su secretario privado (Erick Vega), está muy cerca del presidente Nayib. Pero más, no sé.

¿Le ha parecido correcto que el FMLN no se pronuncie sobre este señalamiento que hace el Departamento de Estado sobre Sigfrido Reyes y José Luis Merino?

Yo creo que sí. El Frente cometió errores tan graves como defender a Mauricio Funes, que es la persona que más daño le ha hecho al Frente. Entonces, creo que ahora, cada indio carga con su cacaste. Es decir, cada cual debe responder por sus actos. 

Y sobre la reconstrucción de la izquierda como partido político, como instrumento electoral, ¿qué tipo de visión tiene usted para los próximos años en El Salvador? 

Yo tengo la impresión de que está bien que participe. Pero tengo la impresión de que recuperar poder político en el país, a través del voto popular, va para largo.

Si usted pudiera tener al presidente Bukele, en estos momentos, en esta sala ¿qué recomendación le daría? 

No, yo no doy consejos, pero me encantaría conversar con Nayib y expresarle opiniones, pero no consejos. 

¿Puede revelarnos algún comentario que le haría a él?

No…a él, a él. 

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