El Triángulo Norte, un muro contra migrantes

Estados Unidos logró que el Triángulo Norte se convirtiera en un muro de contención para los migrantes, que llegan al país norteamericano en busca de asilo.

El Salvador y Honduras firmaron acuerdos con la administración Trump y con ello se suman a Guatemala, que ya se había adherido a la figura de tercer país seguro para migrantes.

Hoy en FOCOS analizamos las implicaciones del acuerdo que el Gobierno salvadoreño firmó, a pesar de que el país no tiene capacidad para recibir refugiados y, al mismo tiempo, es uno de los mayores solicitantes de asilo en el mundo.

El 20 de septiembre, la canciller Alexandra Hill firmó un acuerdo migratorio con el secretario de Seguridad Nacional en funciones de Estados Unidos, Kevin McAleenan.

Una copia del documento, obtenida por el periódico digital El Faro, indica que el acuerdo no aplica para los salvadoreños, pero obligará al país a recibir los solicitantes de refugio que rechace Estados Unidos, a quienes no podrá remover.

Un acuerdo similar se firmó esta semana con Honduras y con ello la administración de Donald Trump logró convertir al Triángulo Norte un muro para contener los flujos migratorios a su territorio.

Estados Unidos estima que esta estrategia de reubicar refugiados en el Triángulo Norte permitirá negarle el ingreso a 12 mil personas durante el próximo año.

En un comunicado, el Departamento de Estado informó el jueves que su programa de acogida de refugiados aceptará a unas 18 mil personas durante el año fiscal 2020, que inicia el 1 de octubre próximo; frente a los 30 mil de este año.

La firma de este acuerdo con Estados Unidos es, por lo menos, paradójica. Según datos de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), El Salvador es el sexto país del mundo que más solicita asilo. 

Hay 119,300 salvadoreños en espera de respuesta a su petición y solo durante 2018, un total de 48 mil 800 huyeron del país y presentaron una solicitud formal de asilo en el extranjero.

Estados Unidos es el mayor receptor de las solicitudes salvadoreñas, con 33 mil 400 en 2018. Además, El Salvador es de donde proviene la mayoría de personas que pide protección en el país norteamericano.

El mismo Gobierno salvadoreño aceptó que el país no tiene capacidad para recibir refugiados, pero firmó el acuerdo porque quería demostrar su amistad a Estados Unidos.

El acuerdo señala que sus disposiciones entrarán en vigor una vez cada país complete los procedimientos legales pertinentes. Hasta el momento, el Gobierno salvadoreño no ha informado si enviará el documento a la Asamblea Legislativa para su visto bueno.

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