Los desafíos del sistema de pensiones

Los diputados de la Asamblea Legislativa preparan una nueva reforma de pensiones, a dos años de las últimas modificaciones de gran envergadura que se han aplicado a sistema.

Un total de 14 iniciativas de ley han ingresado a la comisión ad hoc del congreso, las cuales forman parte de los insumos que se utilizarán para la nueva reforma.

En FOCOS iniciamos el análisis de la situación actual del sistema de pensiones, sus desafíos y cuál es la agenda mínima que debería considerarse en este nuevo proceso de reforma.

En septiembre de 2017, la Asamblea Legislativa aprobó profundas reformas en el sistema de pensiones y ahora, dos años después, prepara para nuevas modificaciones.

Los diputados prometen una reforma integral que abordará los desafíos de garantizar una vida digna en la vejez. 

¿Pero qué sucedió con el sistema después de la reforma de 2017? Asafondos, la gremial de las AFP, y centros de pensamiento como Fundaungo, coinciden en que aún hay retos por abordar. 

La gremial dijo a FOCOS que la reforma de hace dos años introdujo cambios importantes, como pensiones vitalicias, y creó un mecanismo que alivia las obligaciones que debe pagar el Estado.

Asafondos se refiere a la Cuenta de Garantía Solidaria, un fondo que coexiste con el administrado por las AFP y recibe aportes obligatorios de trabajadores, jubilados con las pensiones más altas y el Gobierno.

No obstante, un estudio de marzo de 2019, elaborado por la Superintendencia del Sistema Financiero, estima que esta cuenta dejará de ser suficiente en 2025. 

Esta gráfica muestra que a partir de 2026 habrá un déficit, porque las obligaciones previsionales que debe pagar la cuenta serán más altas que los ingresos que recibe. 

Esa brecha tendrá que cubrirla el Estado, lo que representará otro desafío para las débiles finanzas públicas del país.

También hay desafíos más tangibles para la población, como bajas pensiones y poca cobertura.

Fundaungo explicó a FOCOS que en 2017 comenzaron a jubilarse las primeras personas cuya pensión proviene solo de lo que ahorraron en la AFP, es decir, que no tenían aportes en el sistema público de pensiones.

Estas personas están recibiendo pensiones bajas, dijo María Elena Rivera, investigadora de Fundaungo. Hay jubilados que reciben pensiones equivalentes solo al 20 por ciento del salario promedio que devengaron en los últimos 10 años.

En El Salvador es obligatorio que los trabajadores ahorren para su pensión, afiliándose y cotizando en una AFP, pero este requisito lo cumplen generalmente quienes están en empresas formales y estas personas solo representan un tercio de la población con empleo. 

Los datos de la Superintendencia del Sistema Financiero indican que, hasta noviembre de 2019, solo el 24.6 % de la población activa ahorró en una AFP, y este porcentaje no aumentó con la reforma de 2017.

En la próxima edición de Prisma, FOCOS analizará cómo la exclusión social y económica que viven los salvadoreños influye en su posibilidad de lograr una pensión al término de su vida laboral.


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