ANES: “Las asociaciones que tienen que ver con la parte científica, tendríamos que estar en una mesa de trabajo con el gobierno.”

(Transcripción editada de la entrevista con  Nora de Peñate y Glenda Peña de Abrego, directivas de la asociación Nacional de Enfermeras de El Salvador (ANES), una Asociación con 85 años de existencia afiliada al Consejo Internacional de Enfermería.)

La Asociación publicó a mediados de abril una carta abierta en la que expresaba su preocupación por los números de contagios de Covid-19 que se reportaban en personal de salud. En ella, la ANES señaló que la falta de equipo personal de protección, era una de las causas directas de estos contagios. El Ejecutivo anunció que ha dado equipos a los hospitales de la red pública. ¿La demanda de la Asociación fue atendida por el gobierno?

G. P.: Tuvimos una entrevista, una semana previa a la entrega de equipo, con el ministro de Salud Pública, Francisco Alabí, en la cual mencionamos la preocupación que nos expresaron compañeras de todo el país. El ministro Alabí nos dijo que estaban trabajando en la distribución de los equipos de protección personal. Entonces nos dijeron que trabajaban en ello y ya hablamos con nuestros asociados en las filiales , que nos dicen que sí ya se empezó a entregárles el equipo. Claro tenemos que monitorear, porque sabemos que sí el Covid-19 va ir en aumento, así también aumentará la demanda de equipo. Y puede ser que lo que han abastecido en es este momento no sea suficiente para atender en el futuro.

La ANES hizo una encuesta donde preguntaba si las enfermeras contaban con equipo de protección personal de acuerdo a su función y el 49% decía que no; y también sí se les proporcionaba mascarilla como mínimo para la atención de pacientes que no representan riesgo de Covid-19 y solo el 65.% dijo que sí. ¿Además de mascarillas qué otro tipo de equipo es necesario y es urgente?

N. de P.: Es que el equipo de protección personal es de acuerdo los niveles de protección y del tipo de pacientes que se atienden, así se brinda. En un área en el que se considera que no hay pacientes sospechosos, el personal usa mascarilla y medidas preventivas en torno a la higiene de manos. Pero cuando se atienden personas en Centros de Contención, en las áreas de infecciones respiratorias, ya se utiliza: gorro, mascarilla, gabachón, guantes, gafas, un equipo completo que de mayor seguridad y protección. Y luego está el nivel tres, que se utiliza más para el paciente positivo en hospital, que tiene mayor protección. Pero cada uno de los equipos deben estar completos: no puedo tener solo el gabachón y no tener las gafas. Es necesario que el equipo para el personal de salud esté completo y sea el adecuado y llegue en forma oportuna y que esté completo.

Sobre la falta de equipo de protección, el Ministro de Trabajo, Rolando Castro, dijo que encontraron que había insumos de bioseguridad en las bodegas de los hospitales, pero que simplemente no se entregaron. ¿El equipo estaba almacenado en las bodegas?

N. de P.: Realmente el equipo llegó cuando el presidente dio la orden de que se abasteciera. No es que ha estado mucho tiempo embodegado en los hospitales este equipo. Lo importante es el trabajo en equipo, que tanto el personal técnico como el administrativo agilicen la entrega de los insumos al personal que estará directamente atendiendo. Consideramos también que este es un monitoreo que debe de establecerse desde el ministerio de salud, que tiene directores, gestores, personal que puede hacer un monitoreo de la entrega. Puede ser que guantes, que han existido siempre en mayores cantidades para el uso del personal, hayan en las bodegas desde hace mucho tiempo. Pero el resto de equipo de protección personal, porque en ningún país del mundo se pensaba en Covid-19, es bien difícil decir que lo teníamos desde hace un mes embodegados, si realmente no se tenían y han estado viniendo. Y el mismo ministro Alabí aseguró que él estuvo en el momento que llegaron los equipos distribuyéndolos a los diferentes lugares. Partiendo de eso se necesitaba un monitoreo de la logística de entrega de estos insumos. Todo esto hay que analizarlo: ¿Realmente ya teníamos tiempo de tener el equipo  ahí o fue dos o tres días antes que llegó el equipo?

Nora de Peñate y Glenda Peña de Abrego, presidenta y directiva de la asociación Nacional de Enfermeras de El Salvador (ANES), respectivamente.

El primer caso de una trabajadora de salud contagiada fue de una enfermera del hospital Saldaña, después, unos 150 trabajadores de salud han sido enviados a cuarentena y algunos también ya dieron positivo a las pruebas de Covid-19. Fueron enviados a cuarentena porque estuvieron sin equipo con pacientes que no tenían o no reportaban en principios síntomas de coronavirus. ¿Qué falló en los protocolos de salud en estos casos?

G. P.: Tendríamos que analizar lo que ocurrió con la enfermera del hospital Saldaña, pero realmente muchas de las situaciones que han paso en enfermería, en las que yo he podido estar de cerca, es que no conocemos que ese paciente es positivo al Covid-19. No tenemos conocimiento que la compañera se haya contagiado por falta de equipo.

N. d. P.: En nuestra encuesta se refleja la falta de capacitación y formación. En este caso habla de las enfermeras, pero es para todos los trabajadores de salud. Sobre los protocolos, se necesita no solo tenerlos sino que tener conocimiento para actuar con seguridad en el momento. En muchas cosas se puede estar fallando en el tema de la conceptualización del manejo de casos sospechosos, de casos positivos y muchas veces el personal que está involucrado en esta formación puede ser que no haya llevado claramente estos conceptos a todo nivel a través de los protocolos, que permitan en su momento poder actuar con mayor seguridad. ¿Por qué? Porque, por ejemplo, es un paciente que llegó con una neumonía  a un hospital. Solo el hecho de tener una neumonía, yo tengo que pensar que es un paciente que puede tener Covid-19, pero como no tenía todos los síntomas pudo entrar al área de medicina interna. Y ahí el personal, como en esas áreas no se guardaban las medidas porque ahí solo entraban pacientes no sospechosos se han incrementado los casos en el personal de salud. Hay que tener protocolos y lineamientos claros de cómo actuar; y el personal tiene que ser responsable del manejo propio de esos protocolos.

En la encuesta que ustedes hicieron solo un 32.9% dijo que había sido capacitado para la atención a pacientes con Covid-19. El 45% dijo que habían recibido muy poca capacitación y el 21.8% dijo que no había recibido capacitación. ¿Qué deben incluir estas capacitaciones como mínimo? ¿Y de quién es responsabilidad que se implementen de inmediato?

G. P.: A raíz de esta encuesta, nos han dicho que han ido mejorando las capacitaciones a nivel país. Lo que se debe de ver en las capacitaciones es cómo enfermería va actuar ante un paciente sospechoso y ante un positivo. Qué es lo que llama la atención para considerar a un paciente de riesgo. Eso es lo principal. Y luego, dependiendo de cómo esté ese paciente, como protegerse y que equipo necesitamos. En el Hospital Benjamín Bloom enfermería que atiende las infecciones asociadas a la atención sanitaria la que ha liderado la capacitación al personal.

Hablemos de las condiciones laborales del sector de enfermería: ¿Cómo enfrentan desde sus condiciones laborales la atención que deben prestar en esa pandemia?

N. d. P.: Ha existido por mucho tiempo muchas dificultades y limitantes en el entorno laboral de las enfermeras. En este caso de la emergencia, necesitamos fortalecer el número de enfermeras para el país, para enfrentar de una manera más eficiente y efectiva el problema y la calidad del cuidado que damos a los pacientes. Según lo que he podido revisar y analizar, con el mismo personal que hay en los hospitales se está resolviendo la demanda de los pacientes Covid-19. Pero eso porque todavía estamos en una condición que el hospital puede atender, sin embargo no sabemos cuál será el comportamiento de la enfermedad. En este momento ya deberíamos de tener contratos de personal de enfermería para fortalecer estos hospitales. En este momento, por ejemplo, en el Hospital San Rafael, dentro del área de Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) hay enfermeras ad honorem. Hay enfermeras que trabajan con contratos por servicios profesionales, lo que significa que no tienen prestaciones de ley, esto implica que las colegas no están siendo protegidas desde las leyes que regulan la seguridad y protección laboral para el trabajador. Igualmente hay muchas enfermeras que tienen plazas que no son de acuerdo a la función que están desempeñando.

Como enfermería necesitamos que el presidente y el ministro de salud pongan mayor atención a la reclasificación de las plazas de las enfermeras. Muchas tienen salarios de técnico auxiliar y están realizando funciones complejas en esta emergencia. Un reconocimiento para el trabajador de la salud y, en este caso de las enfermeras, es la recalificación de plazas, la dotación oportuna de los recursos y evitar estos horarios prolongados de 24 horas en los espacios de emergencia, como las enfermeras que laboran en Centros de Contención y en UCIs. Y las mismas áreas físicas de algunos hospitales adaptados, también necesitan tener buenas condiciones para las enfermeras: áreas de descanso adecuadas.

Ustedes, en la carta abierta que publicaron decían que estaban abiertas a dialogar con el Ejecutivo para presentarles estas demandas. El gobierno anunció una mesa con sindicatos de trabajadores de salud, pero entiendo que la ANES, como asociación profesional, no participó de ella. ¿Por qué no participaron?

N. d. P.: Porque no hemos sido invitadas, en principio. A pesar de que tuvimos reunión con el ministro y nos pusimos a disposición de participar en las mesas de trabajo y de dialogo que el gobierno ha instalado, pero en esta mesa con el ministro de trabajo, Rolando Castro, no hemos sido invitadas. Pero sí consideramos que las asociaciones de profesionales, las que tienen que ver con la parte científica, tendríamos que estar organizados en una mesa.

Nora de Peñate presidenta de la asociación Nacional de Enfermeras de El Salvador (ANES)..

¿Saben por qué no han sido invitadas?

N. d. P.: No, realmente no. Hay muchas asociaciones profesionales que no están siendo tomadas en cuenta y que podemos dentro de una mesa dar aportes y propuestas y, sobre todo, manifestar las necesidades que cada uno de los sectores pueda tener.

Uno de los objetivos de la cuarentena voluntaria era que el gobierno ganara tiempo para fortalecer al sistema nacional de salud para enfrentar esta pandemia. El gobierno anunció en esa línea, por ejemplo, la construcción del hospital en el CIFCO. Además de ese anuncio, ¿consideran que en efecto se ha ganado tiempo para fortalecer al sistema de salud nacional?

G. P.: Se han dado algunos pasos para hacer algo diferente. Siento muy complejo que en tan poco tiempo podamos fortalecer el sistema de salud, porque conocemos que está bastante fragmentado y está debilitado en ciertas partes. Lo que se ha hecho en este tiempo es reacomodar algunas infraestructuras y ver en qué forma al tener pacientes con Covid-19 ver dónde ubicarlos.

¿Qué más haría falta para enfrentar esta pandemia?

G. P.: Tener más personal de enfermería preparado frente a esta pandemia. Porque desde antes teníamos necesidad de enfermeras en el país y se está viendo la sobrecarga de las enfermeras. No es fácil trabajar 24 horas. Hay otras áreas en que los turnos son diferentes pero se tiene que estar pendiente de llamada para que cualquier necesidad hacerse presente en su trabajo. Una de las necesidades es que hay personal que se jubiló este año y otro que ha renunciado por motivos personales, por lo que pedimos al ministerio de Hacienda que nos apoyen a que estas plazas sean nombradas y que ese personal

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