El regreso a las aulas, los retos del sector docente

Javier Hernández, presidente de la Asociación de Colegios Privados de El Salvador (ACPES), y Paz Zetino, secretario de Bases Magisteriales Salvadoreñas.

Javier Hernández, presidente de la Asociación de Colegios Privados de El Salvador (ACPES), y Paz Zetino, secretario general de Bases Magisteriales Salvadoreñas (BMS) hablan de los retos que enfrenta el sector docente con el regreso a las aulas, a un año de la pandemia por la Covid-19. Fotografía: Focostv.com

Las clases del sector educativo público iniciaron de forma oficial este 6 de abril con el regreso a las aulas, bajo la modalidad de clases semipresenciales; mientras que los colegios privados han puesto como fecha límite el próximo 3 de junio para hacer lo mismo.

A pesar de que el Ejecutivo inició de forma sorpresiva y solo una semana del regreso a clases con la vacunación contra la Covid-19 para los docentes y trabajadores administrativos, sigue vigente el riesgo de contagio, pues solo se ha aplicado la primera de dos dosis de la vacuna. Esta no es la única dificultad que tendrán los maestros para enfrentarse a la nueva normalidad educativa que mantiene los problemas de la educación en el país: infraestructura no apta para implementar las medidas de bioseguridad, dificultades de conectividad para llegar a los estudiantes que optaron por no asistir a los centros educativos y las deficiencias de aprendizaje al mantener la educación a distancia son algunas de las preocupaciones.

En esta entrevista, Paz Zetino (P.Z.), secretario general de Bases Magisteriales Salvadoreñas (BMS), y Javier Hernández (J.H.), presidente de la Asociación de Colegios Privados de El Salvador (ACPES), profundizan sobre los retos que enfrentan con el regreso a las aulas, a un año de la pandemia por la Covid-19.

El lunes 5 de abril, el Ministerio de Educación informó que los docentes del sector público habían sido vacunados y se empezaría con el sector privado, ¿cómo califica el proceso de vacunación implementado por el Gobierno, tomando en cuenta que solamente se ha aplicado la primera de dos dosis y la COVID-19 sigue activa en nuestro país?

P.Z.: Debemos agradecer y reconocer el esfuerzo del Ministerio de Salud, en coordinación con el Ministerio de Educación, para aplicarnos la primera dosis. El día que la ministra Carla Hananía de Varela nos convocó, para informarnos de la reapertura semipresencial de las clases, uno de los reclamos que le hice, en nombre de mi organización, es que era una aventura mandarnos a las aulas sin estar inmunizados. En ese momento, le solicitamos que agilizaran, que coordinarán con el Ministerio de Salud, para garantizar que, por lo menos la primera dosis, se nos aplicará antes del inicio de las clases. En ese sentido, creo que funcionó, hay que reconocer el esfuerzo que se hizo; se hizo en plena vacación. Bueno, a mí me tocó uno de los primeros días, el último día hábil antes de la vacación, y a esta altura, una semana después, creo que más del 95 % de los maestros del sector público están vacunados.

En el ámbito general, el Ministerio de Educación ya dio certificación a al menos 5 mil centros educativos, entre privados y públicos, para el inicio de clases. ¿Qué se evaluó para obtener esta certificación y cómo fue este proceso?

J.H.: es un proceso que viene desde el año pasado, utilizando una plataforma especial que se llama Crecer juntos. Inició con el registro de cada institución educativa. Además se pasó por una capacitación a personal propuesto de cada institución para que pueda oficializarse su conocimiento sobre el papel que va a tener la institución en materia de bioseguridad.

Luego se elaboró un plan de trabajo de retorno, en donde se estipulaban muchas variables que tienen que ver con compromisos de la institución y la comunidad educativa para garantizar el plan de bioseguridad. Luego de eso, se pasaba por una evaluación por parte de los Ministerios de Educación y de Salud.

Teniendo el aval de las autoridades, subíamos el plan junto a las evidencias de garantías que se tiene la infraestructura, el mobiliario y el equipo disponibles para poder enfrentar el retorno semipresencial a esta plataforma.

Si todo esto va bien, el Ministerio de Educación extiende el permiso de apertura. Cuando eso pasa, la institución está en condiciones de decidir en qué fecha va a iniciar su retorno, partiendo de que el 6 de abril es el primer día que puede tomar en cuenta para el inicio del retorno a la semipresencialidad.

Como colegios privados, no hemos tomado en cuenta, en su mayoría, el 6 de abril para hacer este retorno; sino, 15 días después, tomando en cuenta tres aspectos importantes: primero, venimos de una vacación y hay que ver que puede tener un alza la curva de contagios por el relajamiento de las medidas de bioseguridad durante la Semana Santa; segundo, dar espacio para que el Ministerio de Salud pueda comenzar su primera fase de inmunización, con la primera aplicación de la vacuna y esto va a llevar su tiempo; y, lo tercero, darle más tiempo a las instituciones educativas para que puedan acondicionar todo lo necesario, para que cuando tengamos el retorno, podamos todos estar al día con lo que nos corresponde como responsables.

“Por esas tres razones -peligro de contagio tras las vacaciones, que se vacunarán a los maestros y mayor tiempo para que las instituciones privadas cumplan con las medidas de bioseguridad- muchos colegios van a empezar entre el 22 y 26 de abril y, algunos, hasta el 3 de junio.”
Javier Hernández, presidente de la Asociación de Colegios Privados de El Salvador (ACPES).

Según la Ley de la Carrera Docente, el sector docente debe ser consultado sobre los temas de interés en materia de Educación. ¿Bases Magisteriales conoció este plan para implementar las clases semipresenciales y cuáles son los retos específicos que tienen las escuelas, en cuanto a la aplicación de estos protocolos de bioseguridad?

P.Z.: Cada administración de Gobierno tiene su propio estilo de cómo relacionarse con los sectores organizados. Parece que el estilo de esta administración es un poco alejado de los sectores sindicales y organizaciones de profesionales, en el caso de los docentes. Ese es uno de los errores que creo que deben corregirse porque, si a nosotros nos hubiesen consultado, tal cual dice la Ley de la Carrera Docente, nosotros hubiésemos recomendado que no era el 6 de abril, después de una vacación, el mejor momento para reaperturar las escuelas.

El martes 6 había muchas escuelas no estaban limpias y era lógico porque veníamos de una vacación, los trabajadores del servicio tenían una semana de estar fuera. A nosotros nos llamaron para comunicarnos nada más, pero esperamos que la actual administración vaya corrigiendo eso y que nos vaya dando la apertura que la misma Ley nos garantiza.

“En ese sentido, no todos los centros educativos están autorizados para funcionar. Según los funcionarios, al 6 de abril se habían extendido 3,500 permisos (públicos) y aquí hay 5,187 escuelas públicas.”
Paz Zetino, secretario de Bases Magisteriales Salvadoreñas (BMS)

Esto implica que hay un buen número de instituciones que no tienen las condiciones mínimas para funcionar; hay que entenderlo así, por ejemplo: una institución educativa que no tenga agua potable es un atentado que lleve niños a la semipresencialidad; eso no se puede hacer, si no se garantizan los recursos mínimos.

Por eso, en la reunión donde pedimos que se hiciera un esfuerzo por inmunizar, también exigimos que se no dotara de los recursos de bioseguridad, para no poner en riesgo a la comunidad educativa. No sólo se trata de que los niños van a llegar a la escuela, sino que llegan muchos padres de familia y, si bien es cierto que no van a ingresar o van a hacerlo de manera regulada, todos estamos en riesgo. Por eso muchas instituciones educativas no tienen las condiciones mínimas y allí es donde los directores deben ser muy responsables en la información que van a proporcionar para que se les acredite el permiso; no se trata de mentir, se trata de decir exactamente cuáles son las condiciones de la institución. Si la institución no tiene las condiciones mínimas y digo que sí existen; entonces, pongo en riesgo a todos y ya será responsabilidad del director de poner en riesgo a esa comunidad educativa.

Sobre estas dificultades que podrían tener las escuelas públicas, ¿el Ministerio les ha informado o garantizado algún mecanismo para solventarlas?

P.Z.: Por las escuelas pasaron levantando un diagnóstico de las necesidades básicas. Entiendo que algunas escuelas están siendo intervenidas ahorita por el Ministerio de Obras Públicas y el programa de “Creo ocio” de la Dirección General de Centros Penales (DGCP). Lógicamente, en función de suplir algunas necesidades que se han detectado para la reapertura. Recuerden que la reapertura semipresencial no es un proceso que se da de tajo, esto va a ser un proceso gradual. El 6 de abril llegaron pocos alumnos, la próxima semana llegarán más; en un mes, vamos a estar en una condición en la que se tendrán que hacer grupos (el grupo A y B); porque, cuando los alumnos mismos observen que sus compañeros ya están recibiendo clases, van a terminar yendo a la escuela.

Sobre las dificultades de las clases semipresenciales, es obvio que también el sector privado tiene algunas en acceso tecnológico, acceso a internet y que algunos estudiantes no tienen la capacidad económica para tener estas herramientas, en el caso de que no opten por asistir a los colegios. ¿Cómo solventarán los principales problemas que representa la modalidad semipresencial?

J.H.: hay un plan de retorno que se ha presentado, donde estamos plasmando las soluciones a las necesidades que hay que suplir. Uno de los problemas más frecuentes es la conectividad; los entendedores de esta materia sabrán que no es lo mismo, bajo una red, conectar tres usuarios que conectar 20 usuarios simultáneamente. El hecho de bajar y subir información, al mismo tiempo, se convierte en un gran reto en ese momento; si el ancho de banda es limitado, servir la clase desde el colegio hasta la casa se vuelve bastante imposible. Diferente es cuando se está recibiendo desde la casa de los profesores porque, obviamente, es un internet residencial que suple la necesidad.

En ese sentido, los colegios hemos tenido ofertas donde hay implementadoras de tecnología que están garantizándonos conectividad, ancho de banda suficiente para poder solventar esta necesidad. Sin embargo, todavía nos encontramos en un proceso de que estos servicios sean instalados en nuestros colegios y por eso, también, es que nosotros hemos dado un tiempo más para poder hacer que la clase que se está trabajando en el colegio sea trasladada simultáneamente a los hogares de los estudiantes que decidieron no llegar al colegio presencialmente.

Esto lleva consigo el reto grande de convertirnos a un nuevo modelo semipresencial en el cual no estamos acostumbrados a trabajar y que va a ser únicamente para estos meses que faltan, dos trimestres de este año; porque tenemos la fe en Dios de que podamos tener un 2022 presencial 100% y, ante eso, lo que hay que administrar, hasta hoy, es un proceso de terminar el 2021 semipresencial en donde garanticemos que los contenidos a servir de verdad podamos alcanzar las competencias que están en el currículo nacional.

Entrevista con entrevista con Paz Zetino, secretario general de Bases Magisteriales Salvadoreñas (BMS), y Javier Hernández, presidente de la Asociación de Colegios Privados de El Salvador (ACPES), sobre los retos que enfrenta el sector docente con el regreso a las aulas, a un año de la pandemia por la Covid-19. Fotografía: Focostv.com
Entrevista con entrevista con Paz Zetino, secretario general de Bases Magisteriales Salvadoreñas (BMS), y Javier Hernández, presidente de la Asociación de Colegios Privados de El Salvador (ACPES), sobre los retos que enfrenta el sector docente con el regreso a las aulas, a un año de la pandemia por la Covid-19. Fotografía: Focostv.com

En febrero, el Gobierno dio inicio con la entrega de equipo informático a maestros y estudiantes del sector público. Sin embargo, representantes del gremio dijeron a FOCOS que existen otras dificultades por solventar, empezando porque no se ha alcanzado el total de la población estudiantil y docente; pero, además, están esos otros elementos como el de la conectividad ¿Cómo el docente del sector público realmente soluciona esto?

P.Z.: Hay que reconocer el esfuerzo que está haciendo esta administración por dotar, a los estudiantes y al sector docente, de computadoras y de paquetes de datos de conectividad. Creo que es un gran esfuerzo que se está haciendo, en función de romper o cerrar esta brecha digital. Hay una diferencia muy grande entre lo que sucede en el colegio privado y lo que sucede en la escuela pública. Los alumnos del colegio privado tienen más acceso a la conectividad, están en las grandes urbes donde no hay ningún problema para conectarse; las escuelas públicas están en todo el país y hay cantones donde no llega la señal de ninguna compañía.

En ese sentido, en 2020 se entregaron alrededor de 22 mil computadoras, que eran computadoras que ya estaban en los centros educativos y se dieron a los profesores; pero falta mucho más de la mitad por entregar. En estos días, anunció la ministra Hananías de Varela que viene un paquete de aparatos y viene lo suficiente para dotar toda la planta de maestros; pero, no vamos a resolver el problema, si yo tengo la computadora y mis alumnos no tienen cómo conectarse. Este es otro proceso que tiene que ir gradualmente; en la medida que los estudiantes vayan recibiendo su computadora y su paquete de conectividad, que ya lo tienen la mayoría, entonces, en ese momento, vamos a estar listos para darle una mejor atención de manera remota.

“Hoy por hoy, en la escuela pública es bastante caótico; los alumnos, en su mayoría, están siendo atendidos a través del WhatsApp, básicamente. Es la estrategia que mejor funciona porque tienen un teléfono y no una computadora; por lo que no pueden acceder a las plataformas.”
Paz Zetino, secretario de Bases Magisteriales Salvadoreñas (BMS).

Es cuestión de tiempo para que se vayan dotando de estos recursos. No es fácil, porque todos los países están, justamente, queriendo resolver el problema de la misma manera. En el sector público, lo más que podemos hacer ahora, es llegar a grabar nuestra clase presenciales y esa misma grabación trasladarla a los alumnos que han tomado la decisión de no llegar a la escuela y, de esa manera, ver cómo resolvemos.

Pero hay lugares donde difícilmente eso es posible…

Donde no es posible, los profesores recurren a las guías de estudio físicas. Aquí hay instituciones educativas, en las que un día de la semana se llega a retirar guías y a dejar guías resueltas. Eso ha sido así durante toda la pandemia; porque en esos lugares, si bien es cierto que puede haber acceso a la conectividad, la gente no tiene los recursos para estar comprando los paquetes de telefonía o no tiene los aparatos tecnológicos y le sale más económico ir a traer las guías, resolverlas e ir a dejarlas.

A más de un año fuera de las aulas, por la Covid-19, ¿en qué medida podrían reflejarse las afectaciones en el ámbito educativo por estas circunstancias en la niñez y adolescencia?

J.H.: Creo que hace muy bien el Ministerio de Educación en valorar y evaluar el estado socioemocional en que recibimos al estudiantado, cuando retorna al centro educativo. Lo que quizás no está muy bien es pensar que ya no necesitan esta ayuda socioemocional por parte de personal especializado. No es el profesor quien tiene que hacerlo; porque esto es un trabajo de un psicopedagogo, no es un trabajo de maestro general de materias comunes.

Sin embargo, porque también trabajo en una escuela pública, lo no he visto en el primer día del regreso a clases un daño socioemocional en ellos; he visto un retorno con gran alegría, nadie ha llegado triste, frustrado o traumado por un año de encierro. Al contrario, “han llegado con todo”, como dicen; con las energías para poder platicar, comentar, contar experiencias, verse más grandes unos con otros, algunos hablando más ronco que antes y ese se vuelve un momento inolvidable y nadie ha llegado traumado.

Definitivamente, los padres de familia han hecho un trabajo excepcional en sus casas. Controlando que el hogar se convierta en un lugar, digamos, “escolar”, y sumamente adecuado al proceso que todos hemos tenido que enfrentar; creo que los padres de familia han asimilado muy bien el tema de la virtualidad, hasta cierto punto, con todas las limitantes que puedan tener en sus casas.

Enfrentar este tema del estado socioemocional de los niños se vuelve un reto grande para quienes hemos estado, también, con necesidad de que nos traten en ese ámbito. Porque para el docente, convertir su casa en una escuela donde va a enseñar, no ha sido fácil. Entre los docentes tenemos maestros de más edad que tienen dificultad con la tecnología y otros más jóvenes que hasta aprendieron virtualmente en sus universidades a los que no se les dificulta nada entrar en este nuevo proceso. Esto ha hecho que haya docentes con cierto nivel de estrés y que han tenido que superarlo como han podido. Es cierto que ha habido jornadas de capacitación, webinars de bien pocas horas, para aprender a tratar a los estudiantes en lo pedagógico y en lo emocional.

Pero los docentes no somos expertos para poder entrar en esta última materia. Tenemos que hacer lo que nos corresponde a cada uno y el docente, en estos momentos, la ansiedad que tiene es por avanzar curricularmente. Y para ello debe tener un terreno fértil para poder avanzar, significa que el estado socioemocional debe convertirse en un terreno en donde podamos cultivar, suficientemente, los conocimientos que queremos producir.

Sin duda, la salud mental de estudiantes y docentes es fundamental; pero, ¿qué pasa con el tema de las deficiencias educativas que puedan registrarse en este nuevo año lectivo, en el sentido de que, justamente, fue un reto tanto para los padres de familia como para los estudiantes el mecanismo? ¿Cómo se irán solventando, en el caso de que se identifiquen, esas deficiencias?

J.H.: Para hablar sobre ese tema, yo quisiera unas dos horas, porque tiene muchas variables que tocar; en específico, el tema del avance curricular. Tenemos que decir que ya, en tiempos normales de no pandemia, siempre se quedaba a deber contenidos no atendidos, aún con tiempos en los que podíamos decir que el año estuvo atendido sin ninguna problemática natural de lluvia, terremotos o algo así, sin suspensión de clases, se quedaba a deberles contenidos a los estudiantes. Ahora, con esta virtualidad, es más.

Quiere decir que, si un bachiller matriculado en el 2020 y que egresará en el 2021, ¿qué porcentaje de bachiller será, con todo el conocimiento que le quedamos debiendo? Porque tenemos que despacharlo en el 2021, son dos años de estudio nada más, por decir algo de solo un nivel educativo (…) Aquí hay un tema sumamente delicado de ajuste curricular y de alcance de competencia e indicadores; es un tema técnico, pedagógico, que no es tan fácil de abordar ni de solucionar.

Aquí el liderazgo educativo del director juega un papel muy importante en cuanto a que su plan ejecutado, no el plan teórico, garantice que este problema sea lo mínimo posible; pero tampoco significa que vamos a solucionarlo hoy. Allá adonde llegue el profesional de educación media, por ejemplo, tiene un gran reto para atender ese tipo de problemas; ya teníamos consecuencias bastante grandes con que el estudiante llegaba con 16 años a la universidad, porque el bachillerato se convirtió a dos años, y, ahora, que llega de 16 años y con eso que llega medio formado del bachillerato, las universidades enfrentan un reto súper grande, para poder atender ese tipo de dificultades; además de que no estamos garantizando que el 2022 vaya a convertirse en un año como el 2019; puede ser que en el 2022 tengamos que enfrentar en el primer trimestre alguna colita de una pandemia que no va a permitir, todavía, estar en un 100 % normal de desarrollo educativo en el país.

P.Z.: Hay que ser francos, este año académico ha sido un fracaso. Por mucho que nosotros nos hayamos esforzado, para querer que esta situación salga adelante, no lo hemos logrado, hay que ser muy francos en eso. Hemos mantenido el proceso, pero esa es otra cosa.

Desde BMS, hemos estado analizando el problema con los niños chiquititos, donde el proceso de lectoescritura y cálculos es básico, fundamental; y en el otro extremo, que son los estudiantes que ya van de salida. Con el extremo superior, no nos preocupa mucho porque, en este caso, la autodidaxia tiene que funcionar: el joven que siente que tiene ciertas deficiencias por su propia cuenta tendrá que nivelarse, porque, si no lo hace, el trabajo o la universidad se lo va a exigir, sus circunstancias se lo van a exigir.

Ahora, los que vienen en proceso educativo, bueno, tenemos la suerte de que los programas son concéntricos; el contenido que enseñamos en cuarto grado, lo enseñamos en quinto y sexto grado, pero con mayores niveles de dificultad; ahí es donde nos va a tocar hacer un esfuerzo a los docentes y, por el otro lado, reconocer que el grupo de especialistas del Ministerio de Educación lo que hizo fue seleccionar los contenidos más importantes, a su criterio, para la vida del estudiante y el proceso de formación, que es lo que contienen las guías con las cuales se han estado atendiendo a los alumnos.

Hay otro tema que también preocupa un poco y sobre el cual no hay datos específicos, que es sobre cómo ha estado la matrícula 2021 y, también, si hay o no casos de deserción escolar. ¿Desde Bases Magisteriales hay algún dato al respecto o cuál es el panorama que ustedes perfila, en cuanto a estos dos temas?

P.Z.: Estos datos es bien difícil manejarlos; si ustedes se fijan, le preguntaban a la funcionaria (ministra) y tampoco maneja datos, porque es un poco complicado. Nosotros estamos jugando con la matrícula del año pasado y hoy nos damos cuenta de que algunos alumnos, en realidad, no están; esos alumnos, de verdad, hoy se da cuenta uno que desertaron. Creo que la deserción escolar rebasó el promedio que se tenía antes, que era un 5% o 7%; pero tampoco podemos decir con certeza cuál es el porcentaje. Sobre la cantidad de alumnos matriculados sí, cada institución sabe hoy cuántos alumnos tiene matriculados; pero, en global, a nivel de país, el Ministerio tampoco ha dicho “miren, se trata de un millón, de uno o dos”, como decían el año pasado, un millón 200 mil; parece que hicieron una referencia de un millón 100 mil; como que hay un reconocimiento de que ha habido deserción y es que, efectivamente, la pandemia expulsó a algunos estudiantes del sistema, estudiantes que no van a volver. Y también hay que ser francos en ese sentido.

Aquí puedes ver la entrevista completa con Javier Hernández, presidente de la Asociación de Colegios Privados de El Salvador (ACPES), y Paz Zetino, secretario de Bases Magisteriales Salvadoreñas (BMS), en nuestro canal de Youtube.
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