Enfermedad Renal Crónica, una doble epidemia catastrófica

Más de 3,800 salvadoreños murieron el año pasado a causa de la Enfermedad Renal Crónica. Esta cifra es cuatro veces más alta que la que se reporta en el resto de países del continente americano y 17 veces más alta que las que reportan Canadá y Cuba, estos países registran las cifras de letalidad más baja.

 

Según datos oficiales, en El Salvador entre 2011 y 2015, se reportaron 10 mil 949 muertes por esta enfermedad. Así esta es la segunda más alta de las Enfermedades No Transmisibles, después de las cardiovasculares. En el año 2014 se registró la tasa de mortalidad por Enfermedad Renal Crónica más alta del quinquenio con 65.4 muertes por 100 mil habitantes.

La Enfermedad Renal Crónica es un daño orgánico progresivo e irreversible a la estructura y funcionamiento de los riñones, el órgano encargado de la limpieza y equilibrio químico de la sangre. En el mundo, la enfermedad es causada en mayor medida por la diabetes o la hipertensión arterial, cerca de 8 de cada 10 casos a nivel global se desarrollan por estos factores.

En El Salvador el panorama es diferente, una importante proporción se debe a causas no tradicionales, 4 de cada 10 pacientes renales crónicos desarrollan la enfermedad por condiciones sociales, ambientales y ocupaciones relacionadas a la actividad agrícola. Por eso el nefrólogo e investigador, Carlos Orantes, la explica como una doble epidemia.

De acuerdo a datos oficiales del Instituto Nacional de Salud de 2017, el 12.6% de la población adulta salvadoreña padecía la enfermedad, de este porcentaje más del 30% de los afectados respondía a causas no tradicionales.

La enfermedad también afecta más a hombres que a mujeres. Una proporción de dos hombres enfermos por una mujer. Para los afectados por causas no tradicionales, la proporción a aumenta: la tasa de mortalidad afecta tres veces más a hombres que a mujeres.

En cuanto a las áreas geográficas, la mayoría de casos se reportan en las regiones oriental y paracentral del país, territorios con mayor área rural y donde se realizan tareas agrícolas y agroindustriales.

Las cifras oficiales también revelan que los enfermos renales crónicos en estadío 5, es decir con requerimiento de terapia de diálisis o trasplante de riñón representan una población estimada de 26,024 adultos. De estos más del 40% son agricultores, trabajadores agropecuarios.

¿Qué describen estas estadísticas?

De acuerdo a investigaciones realizadas por Orantes, coordinador de investigaciones renales del Ministerio de Salud, el modelo laboral agrícola actual ha expuesto a los trabajadores salvadoreños a un ambiente tóxico: agroquímicos pesticidas dañinos a los riñones, metales pesados, los efectos de estos son potenciados por inadecuadas condiciones de higiene laboral y  deshidratación por calor.

Esto se respalda con estudios recientes que ubican el inicio de la epidemia en 1970 cuando se realizaron cambios importantes en la producción agrícola, entre ellos el uso de agroquímicos para los mono cultivos como el algodón y actualmente la caña de azucar.

Según Datos del Ministerio de Economía, entre 2005 y 2010, las importaciones de hedonal, glifosato y paraquat, pesticidas con efectos tóxicos para los riñones, se incrementaron en 171%.

¿Cómo ha enfrentado el Estado esta doble epidemia? ¿Qué intereses políticos y económicos están de por medio? En un próximo PRISMA lo explicaremos.

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