Vulnerabilidad ante el cambio climático, una crisis desatendida en el corredor seco

En la anterior edición de Prisma presentamos cómo los eventos climáticos extremos ocurridos durante 2018 continúan impactando la vida de miles de agricultores de subsistencia del corredor seco de El Salvador.

Estas familias enfrentan una crisis de seguridad alimentaria porque perdieron los cultivos que necesitan para sobrevivir, afirman organizaciones humanitarias.

Hoy veremos cuál ha sido la respuesta del Estado salvadoreño ante esta emergencia.

En los últimos años, el cambio climático ha profundizado la incidencia de las canículas y los periodos de lluvia intensa en el corredor seco, dificultando la producción de alimentos para los agricultores de la región.

Los agricultores de subsistencia en particular enfrentan grandes obstáculos para recuperar sus cultivos tras cada evento climático extremos. 

Debido a que estas familias dependen de la cosecha para alimentarse y subsistir, el Estado debe tomar medidas urgentes para evitar que se ponga en riesgo su seguridad alimentaria, opina Diego Recalde, representante de la FAO, la agencia de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura.

La FAO recomienda que el Estado además desarrolle programas a mediano y largo plazo para generar resiliencia al cambio climático y disminuir su impacto en la vida de los agricultores.

A pesar de su alta vulnerabilidad, El Salvador no tiene un plan de respuesta a la crisis del corredor seco. 

El proyecto más ambicioso en este sentido es el RECLIMA, que iniciará el próximo año con apoyo de la FAO, y que busca la recuperación de suelos y los paisajes forestales, así como promover el buen manejo de cuencas.

Pero mientras estas medidas dan sus primeros resultados, la actual inseguridad alimentaria de los agricultores de subsistencia en el corredor seco continúa sin ser atendida por el Estado.  

El consorcio humanitario conformado por Oxfam, Save The Children, Visión Mundial y Catholic Relief Services desarrolla un proyecto en los municipios más vulnerables de la región para diversificar los cultivos de las familias que viven de la agricultura y optimizar su uso del agua.

Este tipo de proyectos no solo brindan asistencia técnica e insumos a los agricultores, también promueven el trabajo comunitario, generando redes que fortalecen su capacidad de resiliencia.  

El consorcio de oenegés ofreció al Estado su experiencia y apoyo para generar un plan de atención a la emergencia en el corredor seco, pero hasta la fecha no ha existido ningún acercamiento.

Focos solicitó al Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria una entrevista para conocer las medidas que se están tomando para superar la crisis, pero no respondieron a la solicitud planteada desde hace tres semanas.

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