Acuerdo entre Bukele y Trump requiere aval de Asamblea Legislativa

El acuerdo firmado por el Gobierno de Nayib Bukele con Estados Unidos para que El Salvador se convierta en un país receptor de solicitantes de asilo necesita la ratificación de la Asamblea Legislativa, advirtió Benjamín Cuéllar, integrante del Laboratorio de investigación y Acción Social contra la Impunidad (LIASCI).

Cuéllar sostiene que, al tratarse de un acuerdo entre el Gobierno de El Salvador y el de Estados Unidos, debe cumplir con lo establecido en el artículo 131 de la Constitución con respecto a los pactos internacionales. Ese artículo señala que “corresponde a la Asamblea Legislativa ratificar los tratados o pactos que celebra el Ejecutivo con otros Estados u organismos internacionales, o denegar su ratificación”.

De acuerdo con el analista, de no buscar el aval de la Asamblea Legislativa, el Gobierno estaría violando la Constitución y el acuerdo podría anularse mediante una demanda.

Benjamín Cuéllar, del LIASCI, criticó el acuerdo migratorio firmado con Estados Unidos. / Elisa Hernández

Hasta la fecha, ni el presidente Bukele ni la canciller Alexandra Hill han mencionado que solicitarán la aprobación de los diputados para que el documento cobre vigencia. El documento mismo indica que El Salvador podrá comenzar a recibir solicitantes de asilo que hayan pedido la protección a partir de su fecha de suscripción.

El presidente Bukele dijo a periodistas salvadoreños, durante su reciente visita a Estados Unidos que, aunque el país no tiene las condiciones para recibir y dar protección a migrantes, se comprometió a hacerlo para devolver al Gobierno estadounidense la ayuda que ha prestado a este país.

“Si ahorita, por decir algo, van cruzando 300 venezolanos, y dicen, bueno, se van a quedar en El Salvador mientras resuelven su asilo, el Gobierno no tiene la capacidad para tenerlos en un ambiente humano, digno, limpio, moderno, seguro. Entonces, tenemos que construir esa capacidad de asilo”, afirmó Bukele.

Cuéllar criticó esas declaraciones porque considera que El Salvador no podrá convertirse en un país seguro de la noche a la mañana, pero sí podrá comenzar a recibir inmediatamente a personas que necesitan protección humanitaria. “A mí lo que me molesta es que se juegue con este drama humano (…) acá no se ve tan claro (como en México) pero lo que hay detrás son intereses de negocios”, aseguró el analista. 

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