“Es un momento político complicado y es hora de salir de la zona de confort.”

Fotografía: Cortesía. Diseño: Elisa Hernández

Alicia Elena Miranda Duke (Santa Tecla, La Libertad, 22 de noviembre de 1997). Es comunicadora con experiencia como periodista, coordinadora del programa de gobernabilidad democrática de Fundaungo, investigadora del Departamento de Sociología y Ciencias Políticas de la UCA. Fue Coordinadora de investigación en el Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP). Actualmente es candidata a diputada de la Asamblea Legislativa, en la tercera casilla de La Libertad con el partido de Nuestro Tiempo.

¿Por qué meterse en política pública partidaria en un órgano tan desprestigiado popularmente?

La Asamblea Legislativa requiere una renovación, no solo de personas, si no en términos de forma de hacer política. Lo que sucede actualmente en la Asamblea es reflejo de una sociedad y de una forma de hacer política altamente polarizada, en la que parece que la única forma de gobernar es a través de la imposición. Lo que más me motivó fue saber que esa realidad debe cambiarse y, por otro lado, en términos personales, he acumulado bastante experiencia en el área política. Ciertamente es la primera vez que participo en política partidaria, pero siempre he estado muy preocupada del acontecer político y, concretamente, el de la Asamblea. Cuando fui periodista, mi primera fuente fue la política y conocí un poco esa dinámica desde dentro. Luego, desde el ámbito académico, también. Después, en la gestión pública estaba coordinando el área de estudios e investigación el Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP) pero con bastante énfasis en asesoría al pleno de comisionados en el ámbito político. Entonces, creo que llegó el momento de poner al servicio del país esa experiencia. Es un momento político complicado y es hora de salir de la zona de confort.

¿Por qué participar con Nuestro Tiempo?

Nuestro Tiempo es un partido con el cual comparto principios, comparto esa preocupación por la política nacional y por el rumbo que lleva El Salvador. Nos preocupa mucho el debilitamiento de las instituciones democráticas y sobre la base de eso hay un compromiso de todas las candidaturas. Yo me siento acogida. Evidentemente, como cualquier otra persona, puedo tener algunas diferencias, en términos de enfoque en algunos temas, pero, en términos generales, me siento feliz y agradecida con la oportunidad. También me reta muchísimo el tener la oportunidad de construir un proyecto político como opción diferente de lo que ya conocemos, que son los partidos tradicionales. Me reta ir construyendo ladrillo por ladrillo. Esto de las elecciones es solo momento, pero después de las elecciones la idea es seguir construyendo Nuestro Tiempo.

¿Cuáles son los tres elementos esenciales que destacaría para la defensa de la democracia en nuestro país?

Hay tres rasgos que impulsamos desde Nuestro Tiempo que van justamente en el sentido de fortalecer aquellas instituciones que se crearon durante la firma de los Acuerdos de Paz y que le han dado avances al país en términos de conquista de derechos humanos.

En el tema de transparencia o combate a la corrupción, nosotros tenemos iniciativas concretas como la creación de un sistema nacional de combate a la corrupción y otras iniciativas que van en el sentido de contener este desmantelamiento, pero también de seguir avanzando en términos de reformas. Una de ellas es ver cómo se fortalece instituciones como el IAIP, y que vemos que, en el último año, está perdiendo su naturaleza, que hay un esfuerzo sistemático de parte del Gobierno actual por tomarlo.

“Hay otro tema que yo toco mucho en mi propuesta que se llama «tres razones para dialogar» y es justamente cómo iniciamos una dinámica diferente en la Asamblea Legislativa, que no se sostenga sobre la base de la confrontación y la polarización.”
Alicia Miranda Duke, candidata diputada por Nuestro Tiempo

¿Si tuviera el poder cuál sería el principal cambio que haría en la Asamblea?

En nuestra propuesta llevamos cosas muy concretas, desde cosas que son más que todo simbólicas, como las prestaciones que te dan, los teléfonos y otros beneficios que nosotros ya dejamos claro que no vamos a aceptar, hasta cosas más estructurales, como, por ejemplo, reformar el Reglamento interior de la Asamblea Legislativa (RIAL) para que se pueda normalizar y establecer criterios claros de cómo van a participar la ciudadanía y las organizaciones de la sociedad civil en las discusiones, en las comisiones de trabajo. Porque lo que tenemos ahora es que los diputados deciden “vamos a llamar a fulano y no a mengano”. ¿Por qué a estos y no a otros? Todo esto se tiene que abrir para que la población tenga la posibilidad de participar en las decisiones. En otros temas, creo que es sumamente importante impulsar propuestas que vayan en favor de la transparencia y la rendición de cuentas.

De ser electa y si solo pudiera hacer una cosa, ¿qué reforma o aprobación de ley sería su principal apuesta?

Mi propuesta tiene tres ejes. El primero es una ley de recuperación post Covid-19, con énfasis en el apoyo a las mujeres, mujeres que estén liderando Micro y Pequeñas empresas (Mypes), emprendedoras y mujeres que están en primera línea en el sector salud.

Hay una segunda dimensión que tiene que ver con el fortalecimiento de las instituciones democráticas, del sistema de combate a la corrupción, de la ley de Acceso a la Información Pública (LAIP) y la ley de protección integral para periodistas, que ya está ahí, pero no la aprueban, aunque urge.

Una tercera dimensión va orientada a seguir impulsando el tema de construcción de ciudadanía igualitaria. Nos hemos tardado mucho en el reconocimiento de derechos de poblaciones completas que han sido excluidas. Obviamente hablo de matrimonio igualitario, de participación ciudadana y de una ley de educación sexual reproductiva. No llevo temas concretos, como una ley de despenalización del aborto, pero es una prioridad que hay que agendar.

¿Cree que existirán los votos para ello?

Opinaría que sí. Ahora, siendo realista, los partidos del gobierno no tienen esa lógica. La apuesta de ellos es tener mayoría e impulsar su agenda desde ahí. Pero nosotros no estamos aislados como país, El Salvador es un país que vive de préstamos y, para ir a pedirlos a organismos internacionales, es necesario cumplir ciertos requisitos.

Uno de los requisitos que va a tener que cumplir Nayib Bukele y su partido es establecer dinámicas democráticas, le guste o no, salvo que lo que busque es llevar el país a un sistema autoritario. Aun así, la presión va a ser grande sobre El Salvador.

¿Su plataforma legislativa difiere o no de la plataforma de su partido?

La propuesta de Nuestro Tiempo es bastante amplia. No tengo ninguna postura diferente a la propuesta. Ahora, sí he dejado claras algunas cosas, a nivel interno del partido y públicamente. Por ejemplo, mi postura sobre el problema del financiamiento, que es un tema que nos ocupará durante los siguientes años. El punto de discusión será cómo hacemos para financiarnos en los próximos años ¿lo hacemos a través del IVA, de la renta o cuál será la ruta a seguir? Claramente he dejado claro, desde mis principios de izquierda, que no apoyaría una iniciativa en el sentido de seguir promoviendo reformas que incrementen el IVA. La propuesta de Nuestro Tiempo no dice nada en particular sobre ese tema, yo pienso que, aunque la tuviera, no la apoyaría.

¿Para usted los/as diputados/as son autónomos de las decisiones de su partido o no?

Yo entiendo cuando la gente dice “¿cómo pueden convivir en Nuestro Tiempo gente de derecha, centro, algunos más conservadores, otros más liberales?”. Pero yo estoy en un partido en el que se nos da la libertad para separarnos de algunas posturas. Lo primero que les dije fue: “si yo no estoy de acuerdo con alguna postura, no voy a hacer lo que ya hacen en la Asamblea, ponen al suplente para que vaya a votar y esconderse. Yo voy a llegar ahí y en algo que no esté de acuerdo voy a explicar las razones por las cuales no voy a acompañar.

El Gobierno, a través del vicepresidente, estudia una reforma constitucional. ¿Estaría dispuesta a apoyar la ampliación a seis años del ejercicio presidencial y reducir el período que debe esperar un presidente para volver a postularse (reelección no continua)?

No apoyaría en este momento una reforma constitucional en ese sentido. No porque no crea que sea válido evaluar la posibilidad, sino por el contexto en el que estamos. ¿Quiénes están hablando de reformas constitucionales? Son los que están en el gobierno. Y la forma en que lo están haciendo a mí me genera dudas. Tenés un país sumamente dividido, ¿cómo es posible que estés priorizando este tema, sobre la base de una polarización tan grande como la que hay en este momento? Para mí no es una prioridad; lo cual no quita que en algún momento sea oportuno hablar de temas como reformas al sistema de democracia directa, como el referéndum o el plebiscito.


¿De ser electo/a apoyaría la aprobación de…?

a.  Ley general de agua:  Sí, lo llevamos en la propuesta. Una ley donde el consumo humano y el acceso al agua sea la prioridad, y donde el rol del ente rector recaiga fundamentalmente en lo público, más que en lo privado.

b. Ley de identidad: Sí, lo llevo dentro de la propuesta. Es un derecho que no podemos seguir postergando.

c.  Despenalización del aborto en causales específicas (“las 4 causales”): Sí, no la llevo dentro de mi propuesta, aunque la apoyaría definitivamente.

d. Acuerdo de Escazú: Sí. Es total y absolutamente necesario retomarlo y aprobarlo a la brevedad.

e. Ley de la Función Pública: Sí, es parte de las propuestas que hace Nuestro Tiempo.

f.  Reforma integral de pensiones: Sí, es necesario. No solamente para incrementar las pensiones, si no para ver cómo solventamos el problema financiero y de cobertura.

g.  Reforma integral al transporte público: Sí. No está dentro de mi plataforma, pero apoyaría que se evaluará de inmediato cuál es la efectividad del subsidio al transporte público.

h. Reformas a la ley de Acceso a la Información Pública (LAIP): Sí, la apoyaría para buscar mejores mecanismos para la elección de magistrados y garantizar independencia. También para blindar a los oficiales de las oficinas de acceso a la información. Y hay otras más específicas para fortalecer al IAIP y darle independencia financiera.

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