Expertos critican papel de la Fuerza Armada en la toma de la Asamblea por Bukele

La toma militar de la Asamblea Legislativa, ocurrida el 9 de febrero bajo las órdenes del presidente Nayib Bukele, es una distorsión del papel que la Constitución asigna al Ejército y un retroceso para el cumplimiento de los Acuerdos de Paz, coincidió un panel de expertos que analizó los eventos ocurridos en el pleno del congreso.

Bukele militarizó la Asamblea para forzar la aprobación de un préstamo de $109 millones para la implementación de la tercera fase del Plan Control Territorial. 

Al respecto, el historiador Roberto Turcios dijo a FOCOS que las acciones del presidente se asemejan a los eventos clásicos de autoritarismo que se desarrollaron entre 1930 y 1970 en El Salvador. “Estamos frente a comportamientos que responden a una actitud típicamente autoritaria” indicó.

Un día antes de la toma de la Asamblea, el ministro de la Defensa Nacional,  René Francis Merino, brindó una conferencia de prensa para anunciar que seguiría las órdenes del presidente de la República y aseveró que la Fuerza Armada está dispuesta a defender la patria “aun a costa de su propia vida”.

Turcios lamentó que los comandantes del Ejército decidieran plegarse a la voluntad del presidente, aunque esta desafiara la ley. “Me parece que abandonaron toda su trayectoria correspondiente a una nueva doctrina y a un nuevo comportamiento, y regresaron a los momentos de la Fuerza Armada como aparato de soporte (del presidente), al que solo le faltó, pero no creo que esté muy lejos de seguir en esta trayectoria, la operación represiva”, dijo.

El historiador advirtió que estos hechos no deben analizarse de forma leve, pues el autoritarismo aún tiene respaldo social en El Salvador. “Para una parte de la población (los dictadores) siguen siendo figuras míticas y populares; un dictador que no respetaba la ley, porque él era la ley”, explicó.

Por ello, el historiador cree que es necesaria una aclaración de las Fuerzas Armadas sobre las órdenes y los planes que tenían en esa jornada. “Yo espero que sí existan explicaciones públicas (…), sus operaciones no son volubles. Los militares no hacen operaciones sin plan, deberían explicarnos qué plan tuvieron el domingo y cuáles fueron sus objetivos”, dijo. 

La abogada Ruth López, el historiador Roberto Turcios y el exdiplomático Rubén Zamora analizaron los eventos del 9 de febrero y sus repercusiones en el país. /Elisa Hernández

La irrupción de los militares no tiene antecedentes en la era democrática. El analista político y exdiplomático Ruben Zamora dijo que el uso que se hizo del Ejército viola los Acuerdos de Paz. “La Fuerza Armada comienza a ser dependiente de la voluntad del presidente y no de la Constitución que es la base de todo”, afirmó.

Este proceso, señala Zamora, no inició con este Gobierno, sino que comenzó con la primera gestión del FMLN.

El artículo 211 de la Constitución establece que la Fuerza Armada está al servicio de la nación “y la nación no está representada por el señor presidente; es mucho más que eso”, señaló la abogada Ruth López, quien presentó la demanda de inconstitucionalidad contra la convocatoria del Consejo de Ministros a la Asamblea Legislativa para aprobar el préstamo.

La abogada citó una resolución de la Sala de lo Constitucional que señala: “Aunque el presidente de la República es el comandante general de la Fuerza Armada y esta tiene carácter no deliberante, esto no implica que él pueda usarla para cualquier objetivo o fin distinta al constitucionalmente previsto. Tampoco puede ordenarse que la Fuerza Armada sirva para a seguridad personal del presidente”.

En ese sentido, López cree que no existe justificación para el uso del Ejército. Al contrario, considera que hubo una distorsión de su papel en una democracia.

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