El fracaso de la mano dura: más muertes y violencia

La tasa de homicidios en El Salvador se duplicó entre 2002 y 2006 al mismo tiempo que el Gobierno implementó las políticas de seguridad Mano Dura y Súper Mano Dura.

En este periodo, el promedio de asesinatos diarios se incrementó en un 57%; el país pasó de reportar 7 asesinatos al día en 2002 a 11 en 2006, así lo refleja el informe “Políticas de seguridad pública en El Salvador” de la investigadora Jeannette Aguilar y la Fundación Heinrich Böll publicado recientemente.

Los Planes Mano Dura y Súper Mano Dura impulsados por los gobiernos de Francisco Flores y Antonio Saca, presidentes electos bajo la bandera de Arena, fueron un conjunto de medidas en seguridad pública, que según el estudio marcan el inicio del ciclo de respuestas punitivas del Estado salvadoreño contra las maras.

Las medidas desplegaron fuertes operativos policiales y militares orientados a capturar masiva e indiscriminadamente a todos aquellos que a juzgar por su apariencia y comportamiento se presumiera que eran pandilleros. Las medidas también incluyeron la aplicación de polémicas leyes antipandillas de carácter transitorio.

En julio de 2003, cuatro meses después de la derrota de Arena en las elecciones legislativas y municipales, y siete meses antes de las elecciones presidenciales, el expresidente Francisco Flores anunció el lanzamiento del plan como respuesta a un supuesto auge delincuencial a causa de las pandillas.

Sin embargo, según recoge el citado informe, al momento del lanzamiento del plan, El Salvador experimentaba la mayor caída en las tasas de homicidios registradas desde el fin de la guerra y mostraba una tendencia a la baja en los asesinatos.

Según cifras oficiales, en el 2000 y 2001 el país mantuvo una tasa de 39 y 37 muertes violentas por cada 100 mil habitantes respectivamente, para 2002 la cifra bajó a 32. Para 2003 con el plan Mano Dura escaló de nuevo hasta llegar a las 36.

Según el IUDOP, La medida, a pesar de las cifras adversas, elevó la popularidad de Flores. Su evaluación pasó de 5 puntos, en una escala de 0 a 10, a 6.26 en diciembre de 2003, en solo cinco meses de vigencia del plan. Esta acumulación contribuyó a que el partido Arena cosechara una nueva victoria presidencial de la mano de Saca meses después.

De hecho, el informe de Aguilar, reporta que con el nuevo gobierno de Saca, en agosto de 2004, se institucionalizaron las medidas represivas en seguridad, bajo el nombre de Plan Súper Mano Dura, con un mayor énfasis en la persecución penal de los pandilleros. El plan delegó por primera vez a las fuerzas armadas participación en labores policiales en operativos, requisas y detenciones.

De acuerdo con el estudio entre 2003 y 2006 la tasa de homicidios pasó de 36 asesinatos a 64 por cada 100 mil habitantes. Es decir que el número de muertes violentas aumentó mientras la Mano Dura y Súper Mano Duro estuvieron vigentes.

El incremento más notable se reportó luego de iniciado el Plan Súper Mano Dura en el que se llegó a superar los 380 homicidios al mes, en contraste con la tendencia que se había mantenido entre 2001 y 2002, años en los que se reportaron alrededor de 200 muertes al mes.

Luego de escalar de 7 asesinatos diarios en 2002 a 11 en 2006, el plan fue retirado discretamente por las autoridades.

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